EL JUEGO; UN ESCENARIO PRIVILEGIADO NO SÓLO PARA LOS NIÑOS

El juego es uno de los lenguajes preferente de los niños para dar forma a sus fantasías y modular las angustias que están ligadas a ellas. Esta actividad,  transcurre en un escenario que ocupa un espacio y un tiempo mental, en el que los niños se sienten actores, autores y directores de un guión mediante el mismo, pueden vincular en el teatro de su mundo interno la fantasía con la realidad de las experiencias externas y, de este modo, procesar e integrar con placer aquellos episodios de su vida cotidiana, los que tienen dificultades para comprender y asir la realidad en la que viven y  exploran. De esta forma, logran transformarla y consolidarla según la arquitectura de sus propias emociones.

Ninos-jugando-en-la-playa-costa-atlantica-Poitou-Charentes-Francia_visionneuse_cat

¿Qué es jugar? ¿Qué tienen en común el juego del bebé cuando arro­ja repetidamente un carrete con el echar los dados, el ajedrez y la montaña rusa, las carreras de velocidad y el disfraz, el casino …?, Es difícil imaginar un término más amplio, entre juego de acción y juego con palabras, y cuando los mundos virtuales efectivamente practicables actualmente por niños y adolescentes multiplican aquellas formas clásicas de jugar, que nuestros ancestros diferenciaban nítidamente.

Desde los jugueteos de bebé hasta el jugarse la vida por alguna causa, existe una amplia gama de actividades en nuestra realidad de adultos que son muy novedosas, y muy útiles, y en la que buena parte de nuestro tiempo en la vida cotidiana las empleamos de una manera “natural” como en la más tierna infancia, haciendo frente y recreando la compleja realidad del mundo.

Alicia Monserrat

Anuncios

MINORITY REPORT

La banalización de la intimidad. En Minority Report (2002), Spielberg adapta un relato de Philip K. Dick y entrega una fantasía arrolladora, situada en un mañana en que los agentes de la ley son capaces de leer la mente de los asesinos antes de que estos hayan cometido su crimen.

Durante seis años, Washington D.C se ha  visto libre de homicidios. El jefe de la Unidad Pre-Crimen es acusado de un futuro asesinato y solo dispone de pocas horas para descubrir quién le ha tendido la trampa o será víctima del sistema “perfecto” que él mismo ayudó a crear.

En junio de 1971 The Washington Post publicó los papeles del Pentágono. Al año siguiente sus periodistas Woodward y Bernstein destaparon el caso Watergate. Este año, junto con The Guardian londinense, revelaron que la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU (NSA), cuenta con un programa de cibervigilancia masiva, gracias a otra filtración, en este caso de un exanalista de la CIA, Snowden. Patriota o no, los documentos indican que el programa PRISMA, calificado de alto secreto, es la  “fuente número uno de documentación para los informes analíticos y de inteligencia de la NSA”. Microsoft, Google, Apple y Facebook están implicados.

minority-report-ui

Dejamos rastros digitales por todas partes. Con la excusa de garantizar nuestra seguridad se adoptan los métodos más sofisticados de una lógica de mercado donde la información personal es una mercancía más.

“La única cosa que hace la vida posible es la permanente, intolerable incertidumbre: no saber lo que viene después”, dice la escritora Ursula K. Le Guin.

El psicoanalista trabaja con el paciente en el respeto y la construcción de la intimidad compartida. Pero en lo privado, la intimidad se ha banalizado; se la intenta transformar en un conjunto manipulable de datos obtenidos continuamente a partir de nuestros propios artilugios electrónicos.

El libro y el psicoanálisis están unidos. El gran  Philip Roth dice: “La clave no es trasladar  libros a pantallas electrónicas. No es eso. No. El problema es que el hábito de la lectura se ha esfumado. La concentración, la soledad, la imaginación que requiere el hábito de la lectura”.

La concentración, la capacidad de estar a solas, la imaginación, la valentía que requiere el psicoanálisis.
Ricardo Jarast

EL VIAJE TORMENTOSO DEL CAMBIO DEL ADOLESCENTE

“Adolescencia” proviene del  latin “adolescere” que quiere decir crecimiento. En este proceso de crecimiento el adolescente  siente sufrimiento , dolor, inestabilidad, momentos de sentirse perdido, confuso, irritado, distante y agresivo; especialmente con los padres, pero también con otras figuras de su entorno, o bien en el colegio. Está abandonando la identidad infantil y sus seguridades e incorporándose a la adulta y a sus incertidumbres.

Hemos vuelto de veraneo y la esperanza del cambio de actitud del adolescente  de que en otro sitio, o con los abuelos o familia de origen se produjera, se desvanece. La actitud oposicionista de “ no se de lo que se trata pero me opongo”  prosigue. El proceso sigue su curso y la tensión con los padres se mantiene.

Y es que en el proceso de su crecimiento, el adolescente tiene que alejarse de ellos para encontrar su identidad, es decir descubrir, pensar en quien es, a donde quiere llegar y cómo lo puede hacer . Preguntas que van a generarle angustia, soledad  que le hacen sentir solo en casa, precisamente en casa y frente a los padres de los que necesita separarse y  buscar fuera, en la pandilla, en sus iguales las referencias válidas, las personas con quienes pueda compartir sus inquietudes.

como-manejar-la-rebeldia-en-los-adolescentes-2

Tanto su cuerpo, como sus emociones, instintos, deseos y pensamientos cambian produciéndose un rompimiento con lo anterior, un período de  turbulencia emocional. Los padres que antes habían servido de sostén y ayuda no lo pueden ser  al menos por un tiempo. Por el contrario, le resultan insoportables en la medida en que están asociados al niño/niña que todavía son y del que se desean distanciar para crecer.

No es fácil poder contar con serenidad para ir tolerando los cambios de humor que puedan presentarse, los enfrentamientos, los sinsabores en suma que se dan en estos períodos.

Hay tentaciones a los que los padres acceden, tales como probar con objetos externos como premio o a  los que se les atribuye alguna función auxiliar que pronto se desvanece: “ Si te portas bien tendrás un un Iphone, un  Ipad,  un ebook , un……”

La difícil tarea de los padres  pasa por sostener y esperar a que la propia maduración y la construcción de su  propia identidad  vayan pudiendo organizar  e integrar su psiquismo, ayudándole también a distinguir lo que puede y no puede hacer. Difícil tarea en la que también hay que  señalarle  el límite que tiende a transgredir o la prohibición de situaciones de peligro, aspectos que explora en la búsqueda de  esa identidad.

En algunas situaciones el proceso se desborda y se manifiesta como patológico. Es el momento de acudir a un profesional, a un psicoanalista que ayude al adolescente o al grupo familiar a elaborar este proceso.

Carmen Monedero