EL FRACASO ESCOLAR EN LA ADOLESCENCIA

La adolescencia es una fase de mutación en la que se ha de dejar atrás la etapa infantil, gobernada  principalmente por lo que el niño piensa que será aprobado o rechazado por sus padres (o por aquellos adultos afectivamente importantes para él), para dar paso paulatinamente –y siempre de una forma convulsa- a una nueva manera de estar, de sentir, de decir, de hacer… Es por ello que el adolescente ha de padecer sus conflictos antes de hallar la solución.

Fracaso-Escolar

Cuando hablamos de conflictos nos referimos a distintos comportamientos, tales como la desobediencia, ausencias escolares, cólera, fugas, aburrimiento, nerviosismo, tendencias masoquistas, predisposición a accidentes, fatiga, hipocondría, déficits de concentración, búsqueda de atención, toxicomanías, conductas sexuales anárquicas…

En la medida en que el adolescente llegue a esta etapa de su vida con un mayor nivel de desarrollo y elaboración psíquica de las etapas anteriores, menor será la necesidad de «jugar» en la realidad exterior el conflicto inherente a este momento vital.

Como hemos señalado, una de las posibles formas de vivenciar el conflicto será a través de las dificultades escolares, sobre todo si el joven siente que estudiar significa gratificar a los padres –es decir- hacer lo que éstos esperan de él. Por ello, en ocasiones el adolescente necesitará fracasar en los estudios como forma de autoafirmarse y diferenciarse de los deseos parentales.

Cuanto mayor sea el nivel de apego a la familia y menos interiorizado tenga el adolescente su propio sentimiento de «ser», mayor será la necesidad de experimentar en lo real la diferenciación con respecto a los adultos; el adolescente siempre necesitará ir cotejando sus cambios a través de la relación con sus iguales por un lado y con el estamento de los adultos por el otro. No olvidemos que el adolescente siente pasión por diferenciarse y necesitará buscar y encontrar nuevos modelos de identificación, aunque este proceso le coloque en situaciones difíciles, llenas de dudas y zozobras, con enormes necesidades de encontrar puntos de apoyo, de reconocimiento y de sostén.

Todo ello hace que esa etapa de la vida sea tan rica e importante para el sujeto, que ha de tolerar atravesar por momentos de gran necesidad de los demás y por otros en los que sentirá verdaderas ansias de autoafirmarse en su independencia.

Elsa Duña

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