El CÁNCER DE MAMA Y EL ALMA FEMENINA

El 19 de octubre se celebra anualmente el día del cáncer de mama. Aunque también afecta a varones, es una enfermedad fundamentalmente femenina que padecerán, a lo largo de su vida, una de cada ocho mujeres.

Cuando una persona es diagnosticada de cáncer tiene que adaptarse psicológicamente a la nueva situación: ha perdido su salud, la enfermedad que padece es grave, y el futuro que le espera después del tratamiento es incierto. La dinámica de sus relaciones laborales, personales y familiares se verá profundamente alterada. Si es un hombre o una mujer en la edad media de la vida no podrá seguir enfrentado sus responsabilidades laborales, familiares o sociales ya que tendrá que ocuparse de la recuperación de su salud. Su tiempo y su energía psíquica los invertirá en realizar los tratamientos médicos y en someterse a los tratamientos quirúrgicos que le indiquen.

Image

Las medidas preventivas que permiten detectar un cáncer de mama en estadios precoces de la enfermedad han calado en la población general y son muchas las mujeres que se realizan periódicamente una mamografía de control. Cuando en la mamografía aparece una imagen sospechosa de poder ser un tumor se pone en marcha el protocolo de actuación establecido para estos casos: se localiza a la mujer y se le realiza una ecografía de la mama y una biopsia de la  tumoración sospechosa. Si en la biopsia se encuentran células tumorales, en la Unidad de Mama, después de realizarle las exploraciones complementarias necesarias, le explicarán las actuaciones terapéuticas que se van a seguir: Cirugía, quimioterapia (antes o después de la cirugía) y radioterapia son los tres pilares del tratamiento de la enfermedad.

La pérdida de la salud y el diagnóstico de una enfermedad grave de futuro incierto van a desencadenar una reacción emocional de duelo que se manifestará  por sentimientos de perplejidad ante los acontecimientos que se van desarrollando, desconfianza frente al diagnóstico realizado, rabia por padecer la enfermedad,  tristeza por haber perdido la salud y, finalmente, aceptación de la nueva realidad en que se encuentra y a la que se tiene  que enfrentar.

Cuando el diagnóstico de cáncer de mama ha sido realizado, la mujer siente la misma perplejidad, desconfianza, rabia, tristeza y aceptación que acompaña a la reacción emocional de duelo que desencadena padecer una enfermedad grave de pronóstico incierto. Sin embargo, en el cáncer de mama no solo enferma el cuerpo y se siente la pérdida de la salud, sino que también sufre el alma femenina. La identidad femenina y el sentimiento de feminidad que toda mujer tiene de sí misma se verán afectados por un tsunami afectivo que amenazará su función cuidadora y su feminidad.

cancer-de-mama

En nuestra sociedad la mujer sigue siendo la proveedora de cuidados en el ámbito familiar, cuida a sus descendientes y también a sus ascendientes. Cuando se encuentra en la edad media de la vida, ni ella ni su familia están preparados para invertir las funciones: de cuidadora ahora, enfrentada a la enfermedad, necesita ser cuidada. A pesar de los esfuerzos que haga por seguir cuidando, no podrá hacerlo. Si es una mujer que trabaja, la mayoría lo son, tendrá una baja por enfermedad y entre la sociedad y la empresa se ocuparan de la actividad laboral que venía realizando; pero, de su función cuidadora en el ámbito familiar ¿quién se va a ocupar?, ¿quién hará la compra?, ¿quién llevará a los niños a las actividades extraescolares?, ¿quién acompañará al médico a los abuelos?, y muchas más preguntas que siempre giran en torno a una responsabilidad familiar que siente suya.

La organización familiar y el equilibrio que tenían se han roto. En esos momentos la reacción de la familia nuclear (esposo e hijos) y de la familia de origen (padres y hermanos) es fundamental, tendrían que reaccionar como una empresa y como la sociedad asumiendo la función cuidadora que ella tenía. El proceso de adaptación para ellos no es fácil y, sin darse mucha cuenta (inconscientemente), pueden negar la necesidad de cuidados y atenciones que tiene la mujer enferma. Los conflictos de pareja y los conflictos familiares que pudiera haber antes de la enfermedad pueden recrudecerse. Cuando las relaciones de pareja y de familia son buenas, la enfermedad puede unirles más y fortalecer sus relaciones futuras.

Actualmente la cirugía del cáncer de mama es más conservadora, puede quitarse sólo el tumor, o un cuadrante de la mama, o la mama completa. Cuando se realiza una resección completa de la mama (mastectomía), la mujer tiene que enfrentar y elaborar psicológicamente la pérdida de la mama y afrontar la visión de la cicatriz que ocupa su lugar.

En la realidad psíquica femenina, la mama tiene una representación simbólica que está íntimamente unida a la representación de su identidad femenina y de su feminidad. Una mujer adulta se sigue pensando, sintiendo y reconociendo una mujer sexualmente atractiva ante su mirada y ante la mirada del varón al que quiere y al que desea, o al que podría querer y desear. En la mama operada queda una cicatriz que altera la estética que tenía, en la mastectomía la cicatriz ocupa el lugar que correspondía a la mama,  recordando a la mujer que ha perdido parte de su feminidad, de su atractivo, diciéndole, sin decirle, que ya no es una mujer sexualmente atractiva. La disminución del deseo sexual, e incluso su desaparición, suele reconocerse como un efecto secundario del tratamiento farmacológico, aunque en parte esté profundamente unido a estos sentimientos en torno a la feminidad de la mujer que ha despertado la cirugía que afecta a la mama enferma. La cirugía plástica permite a la mujer recuperar la integridad de su identidad femenina y de su feminidad.

La quimioterapia está irremediablemente asociada a la pérdida del pelo, de las cejas y de las pestañas. El cabello femenino, su largura, su color, si es liso o rizado, natural o teñido, es un símbolo sexual femenino. Una melena larga, rizada, morena evoca a la mujer seductora, sexualmente activa; una melena rubia y lisa es signo de pureza angelical. Pelo largo para las mujeres jóvenes, media melena para las mujeres adultas, pelo corto para las mujeres mayores; amplio abanico de símbolos asociados a feminidad y a la sexualidad femenina. Para cada mujer su pelo está cargado de significados que confluyen en su identidad femenina y en su feminidad. Perderlo, sustituirlo por una peluca, es una dolorosa experiencia afectiva que encuentra alivio en la esperanza de recuperarlo cuando el tratamiento de quimioterapia haya llegado a su fin.

El cáncer de mama obliga a la mujer a enfrentar una enfermedad grave de evolución incierta, pero también la obliga a enfrentar la violencia que la enfermedad y su tratamiento infringen a su identidad femenina, a su feminidad y al vínculo que mantiene como mujer adulta con el hombre al que quiere y al que desea sexualmente.

En el proceso interno de recuperar su identidad femenina y su feminidad es importante la actitud del hombre que tiene a su lado. Para él, para los hijos y para la familia afrontar la enfermedad y las necesidades afectivas de la mujer enferma es un proceso afectivo complejo y difícil que en ocasiones puede necesitar el apoyo y ayuda de profesionales.

De lo que sucede en el cuerpo informan los médicos que atienden a la mujer, de lo que sucede en el alma femenina enferma, les informa, muy brevemente, un médico que es mujer y psicoanalista.

Rosario Serrano Lindes

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s