EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS VS LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS

“El sueño de la razón produce monstruos” de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) vs “La interpretación de los sueños” de Sigmund Freud (1856-1939). El grabado y aguatinta: “El sueño de la razón produce monstruos”, corresponde a la serie los Caprichos, donde Goya creando tipos y escenas, como lo hicieron Rojas en “La Celestina”, Cervantes en “El Quijote” y Quevedo en “El Buscón”, satiriza sus propios defectos y nos conmueve en ellos su espíritu. También expresan la conciencia estética y filosófica de fines del siglo XVIII, surgen en la misma década de la Revolución Francesa y corresponden al movimiento literario romántico.

sueño razón

Se ha hablado, que los “Caprichos” tienen como origen la crisis producida por la grave enfermedad que dejó a Goya sordo para siempre en 1793, encerrado en su soledad angustiosa, pero en la que libera toda su fuerza creadora; también pensemos en circunstancias y en un ambiente ( como nos ha enseñado Ortega y Gasset), estos grabados nacen en una crisis en la historia de Europa y en la historia de España.

“El sueño de la razón produce monstruos” es el autorretrato de Goya soñando sobre el papel con el pincel y el buril y un buho ofreciendole un lápiz. ¿Es una visión racionalista o es el residuo irracional, inconsciente, monstruoso y absurdo que anida en lo más arcaico del ser?  En el dibujo preparatorio reza la siguiente leyenda: “El Autor soñando. Su intento es sólo desterrar bulgaridades perjudiciales, y perpetuar con esta obra de Caprichos el testimonio sólido de la verdad”

En el Manuscrito del Prado: “La fantasia abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella, es la madre de las artes y origen de sus maravillas”. Aproximadamente cien años más tarde, Sigmund Freud en 1899 publica el libro: “La interpretación de los sueños”. Ya en 1882, Freud nos muestra su interés por los sueños en los historiales clínicos (el de la señorita Emmy Vou N, incluido en “Los estudios sobre histeria”, de Breuer y Freud (1895).

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El 31 de diciembre de 1883, Freud escribe a su novia: “La noche última he soñado de nuevo con un viaje, esta vez a España. Veía el puerto de Madrid y me sorprendia de que el Manzanares tuviera una corriente tan fuerte…” Ya en su adolescencia los anotaba y esta curiosidad le llevó al descubrimiento del Psicoanálisis y a explorar por esta via el inconsciente. Podemos decir que fue el estudio de sus propios sueños y los de sus propios pacientes lo que contribuyó a desentrañar los grandes descubrimiento; la importancia de la ontogénesis, el acento de las raíces infantiles en los deseos inconscientes que están en el sustrato de los sueños, el complejo de Edipo, la represión y la regresión.

Partiendo de la hipnosis, Freud recrea en la cura una situación parecida en el sueño y esto le lleva al método de las asociaciones libres. Es a través de los sueños en el Caso Dora, como toma conciencia del papel en la transferencia en el proceso analítico.

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El padre de Freud había muerto en 1896, en su carta a Fliess del 2 de noviembre le cuenta este sueño: “Se ruega cerrar los ojos…” Este sueño es la reacción frente a la muerte de mi padre, vale decir, frente al acontecimiento más significativo y la pérdida más terrible en la vida del hombre.

Freud escribe en 1900, en el prólogo de la 3ª edición inglesa del libro “Sobre los sueños”: “Es el más valioso de los descubrimientos que tuve la fortuna de hacer. Un insight como este no nos cabe en suerte, sino una sola vez en la vida”

Carmen Navarro Rodero.

*Bibliografia: Caprichos, Rafael Casariego. Ediciones de Arte y Bibliofilia.

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CÁNCER DE MAMA Y AYUDA PSICOLÓGICA

Cada 23 segundos una mujer es diagnosticada de cáncer de mama.

Este impresionante dato epidemiológico hace que muchas mujeres acudan a nuestra consulta para encontrar la forma de sobrellevar el dolor psíquico que se despierta ante esta situación que genera enorme incertidumbre y angustia y ante la perspectiva de un tratamiento largo y costoso en energía psíquica y física.

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La magnitud del fenómeno ha activado la investigación médica y logrado éxitos de tratamiento, supervivencia y curación pero ¿qué se mueve en el psiquismo de la mujer con diagnóstico de cáncer de mama?

En la adolescencia, la mujer ha tenido que aceptar e integrar cambios fisiológicos como la menstruación y morfológicos como el encuentro con un cuerpo adulto donde las mamas y los genitales la hacen despedirse de su cuerpo de niña. Psíquicamente este cambio se acompaña de enorme movimiento emocional, de fantasías a la que no se puede sustraer y de una percepción de transcurso, proceso y devenir inexorables que en muchos casos la asusta y la llena de inquietud, pues son la evidencia de un destino que la situará al lado de desconocidos; el hombre, los hijos y de fenómenos también desconocidos; la sexualidad, la maternidad.

La aceptación e integración del cuerpo femenino es un logro psíquico de primer órden que se produce gracias a un incesante trabajo de identificaciones, diferenciaciones  y desidentificaciones correctas y positivas, así como de un reconocimiento en el exterior de las figuras adecuadas; la madre, las hermanas, las amigas y los varones de su entorno, el padre, los hermanos, los compañeros y amigos, que posibilitan a la adolescente llegar a sentirse orgullosa de él y a disfrutarlo. El éxito en el reclamo sexual al varón completarán el resto.

En la historia amorosa de la mujer, su cuerpo desempeñará un papel de primer órden como escenario y objeto de algunas de las experiencias más placenteras y profundas que puede dar y recibir. A través de él podrá descubrir la intensidad del deseo sexual y podrá dar enorme satisfacción a través de él al hombre que haya elegido para ello.

Al mismo tiempo, en el psiquismo femenino, la vagina, el útero y las mamas se van integrando en la identidad femenina como órganos con funciones específicas y con un alto valor simbólico también específico.

Así, la llegada de los hijos que modificará su cuerpo como escenario, será albergue y satisfacción de otras necesidades, las de supervivencia del hijo, que situarán su cuerpo en otra dimensión de la existencia humana.

En el amamantamiento y para el bebé, el pecho de la madre, su textura, su calor, su olor y la leche que de él extrae son una presencia esencial que asegura la continuación de su vida. Su ausencia, un vacío físico y psíquico difícilmente reemplazable. Así el simbolismo del pecho, incluye a todos los medios por los que se efectúa la nutrición así como a las actitudes de sostén y protección por un ser poderoso y bueno que nos ama y sin los cuales la existencia se siente como precaria e insoportable.

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El pecho femenino se perfila así como uno de los más poderosos símbolos de la vida, asociado a la necesidades humanas más intensas, las de supervivencia, sexualidad y relación.

Cuando la mujer recibe el gran impacto del diagnóstico, se origina una turbulencia emocional a la que tiene que hacer frente. El gran camino de la vida y de la muerte se abre ante ella y deberá hacer frente a los recuerdos, reacciones y emociones que en él aparecerán.

Es en esos momentos cuando el dolor, la angustia y la incertidumbre ponen en marcha una conmoción, un difícil movimiento emocional alrededor de unos plazos y de unas decisiones perentorias impuestos por la agenda médica tales como la radiación, quimioterapia o extirpación y a las que no se puede sustraer.

El trabajo con el psicoanalista, tanto ahí como en otras situaciones en las que es preciso abordar el trauma, el duelo, la angustia y la incertidumbre, es un medio de sostener este tiempo de dolor psíquico y físico y un lugar de excepcional valor para ayudar a restaurar las consecuencias de estos cambios y pérdidas, para reparar la identidad femenina removida y alterada por las agresiones externas, que inevitablemente conmocionarán su interior.

Carmen Monedero Mateo.