CÁNCER DE MAMA Y AYUDA PSICOLÓGICA

Cada 23 segundos una mujer es diagnosticada de cáncer de mama.

Este impresionante dato epidemiológico hace que muchas mujeres acudan a nuestra consulta para encontrar la forma de sobrellevar el dolor psíquico que se despierta ante esta situación que genera enorme incertidumbre y angustia y ante la perspectiva de un tratamiento largo y costoso en energía psíquica y física.

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La magnitud del fenómeno ha activado la investigación médica y logrado éxitos de tratamiento, supervivencia y curación pero ¿qué se mueve en el psiquismo de la mujer con diagnóstico de cáncer de mama?

En la adolescencia, la mujer ha tenido que aceptar e integrar cambios fisiológicos como la menstruación y morfológicos como el encuentro con un cuerpo adulto donde las mamas y los genitales la hacen despedirse de su cuerpo de niña. Psíquicamente este cambio se acompaña de enorme movimiento emocional, de fantasías a la que no se puede sustraer y de una percepción de transcurso, proceso y devenir inexorables que en muchos casos la asusta y la llena de inquietud, pues son la evidencia de un destino que la situará al lado de desconocidos; el hombre, los hijos y de fenómenos también desconocidos; la sexualidad, la maternidad.

La aceptación e integración del cuerpo femenino es un logro psíquico de primer órden que se produce gracias a un incesante trabajo de identificaciones, diferenciaciones  y desidentificaciones correctas y positivas, así como de un reconocimiento en el exterior de las figuras adecuadas; la madre, las hermanas, las amigas y los varones de su entorno, el padre, los hermanos, los compañeros y amigos, que posibilitan a la adolescente llegar a sentirse orgullosa de él y a disfrutarlo. El éxito en el reclamo sexual al varón completarán el resto.

En la historia amorosa de la mujer, su cuerpo desempeñará un papel de primer órden como escenario y objeto de algunas de las experiencias más placenteras y profundas que puede dar y recibir. A través de él podrá descubrir la intensidad del deseo sexual y podrá dar enorme satisfacción a través de él al hombre que haya elegido para ello.

Al mismo tiempo, en el psiquismo femenino, la vagina, el útero y las mamas se van integrando en la identidad femenina como órganos con funciones específicas y con un alto valor simbólico también específico.

Así, la llegada de los hijos que modificará su cuerpo como escenario, será albergue y satisfacción de otras necesidades, las de supervivencia del hijo, que situarán su cuerpo en otra dimensión de la existencia humana.

En el amamantamiento y para el bebé, el pecho de la madre, su textura, su calor, su olor y la leche que de él extrae son una presencia esencial que asegura la continuación de su vida. Su ausencia, un vacío físico y psíquico difícilmente reemplazable. Así el simbolismo del pecho, incluye a todos los medios por los que se efectúa la nutrición así como a las actitudes de sostén y protección por un ser poderoso y bueno que nos ama y sin los cuales la existencia se siente como precaria e insoportable.

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El pecho femenino se perfila así como uno de los más poderosos símbolos de la vida, asociado a la necesidades humanas más intensas, las de supervivencia, sexualidad y relación.

Cuando la mujer recibe el gran impacto del diagnóstico, se origina una turbulencia emocional a la que tiene que hacer frente. El gran camino de la vida y de la muerte se abre ante ella y deberá hacer frente a los recuerdos, reacciones y emociones que en él aparecerán.

Es en esos momentos cuando el dolor, la angustia y la incertidumbre ponen en marcha una conmoción, un difícil movimiento emocional alrededor de unos plazos y de unas decisiones perentorias impuestos por la agenda médica tales como la radiación, quimioterapia o extirpación y a las que no se puede sustraer.

El trabajo con el psicoanalista, tanto ahí como en otras situaciones en las que es preciso abordar el trauma, el duelo, la angustia y la incertidumbre, es un medio de sostener este tiempo de dolor psíquico y físico y un lugar de excepcional valor para ayudar a restaurar las consecuencias de estos cambios y pérdidas, para reparar la identidad femenina removida y alterada por las agresiones externas, que inevitablemente conmocionarán su interior.

Carmen Monedero Mateo.

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Un pensamiento en “CÁNCER DE MAMA Y AYUDA PSICOLÓGICA

  1. No todas las mujeres somos madres ni tampoco nuestro deseo se relacona con un varón. Es una visión muy tradicional de lo femenino. Por lo demas, buen artículo. un saludo

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