CIEN AÑOS DEL NACIMIENTO DE PICHÓN RIVIÈRE

Se cumplen hoy cien años del nacimiento de Enrique Pichón Rivière, maestro de varias generaciones de psicoanalistas, psicoterapeutas, psicólogos sociales, trabajadores sociales y profesionales del ámbito de la transformación social cuya influencia traspasó las fronteras de Argentina llegando a España de la mano de algunos de sus discípulos como H. Kesselman y E. Paulowsky, que nos permitieron asomarnos a los entonces jóvenes psiquiatras y psicólogos a algunos contextos de aprendizaje vivo, estimulante y renovador como los cursos de “Psicoanálisis didáctico grupal” o los Grupos operativos.

 

Pichón Riviere

Para nosotros era como un mítico abuelo argentino que nos transmitía su sabiduría y mensaje renovador, para sus allegados, como Alfredo Moffat, su discípulo predilecto: 

“Si tengo que recordar lo que aprendí de Enrique creo que en principio no puedo recordar sus teorías, nunca me hablaba de eso, sino que hacía algo especial, yo veía en él un hacer. No un hacer sencillo, sino un aproximarse de manera especial frente al otro, un mirar, un percibir qué le sucede cuando él decía algo, esto es trabajar con el feedback. Esa relación creo que es lo que más aprendí de él, en ese sentido era una persona muy extraña, generaba un cambio emocional en quien lo escuchara. Nunca conocí a nadie como él, y eso que conocí gente muy fuerte como a Paulo Freire, Helder Cámara, incluso a la Madre Teresa de Calcuta, y otras personas fascinantes, pero ninguno tenía esa magia: cuando te miraba, vos entendías algo sobre vos. No sé cómo hacía. Era lo más parecido a un maestro Zen, él respondía con un acto, con una frase cotidiana que te partía en dos, para después ayudarte a armar tu alma mejor que antes.”
Para los profesionales comprometidos con el cambio social y con las obsoletas estructuras de una psiquiatría represiva, en Argentina,   (y también en España ). Pichon Riviere fue una referencia en cuanto nos ofrecía herramientas de transformación que terminábamos usando antes o después.
Los caminos por los que Pichon había armado esas herramientas descansaban en su propia experiencia, la práctica clínica hospitalaria y extrahospitalaria, el psicoanálisis, el psicodrama, la lectura cuidadosa y crítica de los textos……por eso continuaban siendo frescos, concretos y reconocibles. La razón sería, como recuerda Moffat que:
“Enrique contenía todo, desde la Sorbona a la villa miseria, tenía esa ternura de los artistas y también la crueldad de ellos por hablar de lo que no se debe hablar, hablar de la muerte, de las propias verdades en las historias que cada uno está ocultando, pero que por ocultarlas está pagando un precio alto que es el síntoma, la enfermedad y a veces la locura.”
Fue generador e inspirador de una psicología social realmente transformadora, en la medida en que tenía en cuenta los procesos inconscientes y lo vincular que actúan como resistencias al cambio.

 

 

Pedro Gil Corbacho

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