LOS SUEÑOS SEGÚN ÁNGEL GARMA

La principal aportación de Angel Garma (1904-1993) al conocimiento de los sueños estriba en su idea de que son las situaciones traumáticas, y no las satisfacciones de deseos, los factores genéticos en nuestros episodios oníricos.

Ya en la década de los años treinta del siglo pasado acudió a Madrid, una vez analizado con Reik en Berlín y formado allí. Sus primeras conferencias estaban dedicadas a los sueños infantiles y a difundir teorías freudianas como las de los sueños. Gozó de la amistad de Gregorio Marañón, pero fue al exilarse a Argentina cuando pudo perfilar su teoría de la alucinación onírica, que, tan pronto como en 1946, pudo publicar en revistas internacionales psicoanalíticas.

 angel garma

Garma propone, al comenzar su segundo libro dedicado al tema onírico, un panorama crítico que incluye su definición más completa de los sueños: Los sueños son alucinaciones durante el dormir, en los que están dramatizados de un modo regresivo, arcaico, contenidos psíquicos anteriormente reprimidos que son traumáticos para el Yo dormido, porque no los puede rechazar ni controlar, lo que le lleva a considerar que están ocurriendo en el mundo exterior, y a los que dicho Yo trata de enmascarar y hasta de dar aspectos placenteros antes de permitirles su paso a la consciencia”.

“En un nivel psíquico profundo todos los sueños constituyen pesadillas”. Garma habla del “pensar amplio de los sueños”, para referirse a “un pensar arcaico, provocado por la regresión que traen consigo a la vez el dormir y la atracción de los contenidos reprimidos, los que al actuar traumáticamente provocan vivencias alucinatorias en el durmiente”.

Este autor señala que la satisfacción de deseos, tal como Freud la señala, pasa a tener una importancia secundaria. Garma ya había propuesto previamente que en las psicosis no hay una satisfacción de los deseos vitales sino un sometimiento más intenso al Superyo y una mayor pérdida de contacto con la realidad. Es lo mismo que Garma aplicará a los sueños, apoyándose además en que el propio Freud le había escrito que consideraba “verdienstvoll” (valioso) su trabajo sobre las psicosis, y mantenía que los sueños son la “psicosis alucinatoria” del hombre normal.

Carta de Freud a Garma

La curiosidad científica de Garma le llevó a ponerse al día sobre la experimentación psicofisiológica en el dormir y en el soñar. Discutió diversos sueños de Freud, tal como el sueño del día ardiendo, y se dedicó también a algunos sueños especiales, tales como los de máquinas, los de caída, aquellos que percibimos en colores, con vestidos y tatuajes, así como los pueden interpretarse en relación con el psiquismo fetal.

Quizás Angel Garma resulte poco conocido para las generaciones jóvenes, a pesar de que su incansable labor, en pro de la difusión científica del psicoanálisis, abarcara campos como los de los sueños, que aquí nos han interesado.

 

Francisco Martí Felipo.

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