LOS SUEÑOS EN EL DIARIO DE ANNA FRANK

Rosa, de 14 años y la hija de unos amigos, me preguntó este verano qué tal me parecía como lectura el para ella también famoso “Diario de Anna Frank”. Con sus padres había visitado en Amsterdam la casa-museo que le había impresionado por su austeridad y sencillez, pudiendo imaginarse fácilmente los meses que allí permaneció sin salir esa joven, en un reducto donde forzosamente tenía el camino de despliegue posible de sus fantasías.

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Cuando fuimos juntos a la librería Rosa y yo, nos encontramos con dos versiones de dicho diario adolescente, quizás el más leído en todo el mundo durante las últimas décadas. Nuestra sorpresa no consistió sólo en la confirmación del horror del terror nazi, sino que la edición más reciente era la no expurgada por el padre de Ana, quien había censurado algunos comentarios críticos respecto de su madre y otras fantasías erótica de su hija.

Entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944 Ana Frank escribe tres cuadernos hoy conservados. “Kitty” será su diario, y hay además varios cuentos suyos recién publicados. Con trece años se oculta con su familia y otra amiga en la buhardilla de unos almacenes durante la ocupación hitleriana de Amsterdam. Unos vecinos delatan a las ocho personas de “la casa de atrás”. Anna muere en 1945, de tifus y falta de higiene, tras pasar por un campo de concentración. Voy a seleccionar trees de sueños que anota Anna en su diario y que atestiguan la evolución de su sexualidad adolescente. Al principio de su diario van creciendo las quejas respecto de su madre, como si hubiera cambiado la imagen idealizada que tenía Anne de su madre durante su infancia. Sin embargo, el cambio súbito se comprende cuando mueren sus dos abuelas y Anna siente culpa por la anterior furia con su madre. Y, sobre todo, cuando las primeras menstruaciones son vividas como que algo está sucediendo dentro de su cuerpo. Quiere ver el pecho de una amiga, una mujer idealizada de la que está lejos su madre. El periodo pasa a ser “Un dulce secreto”. Y pasa a hablar mucho de sus sensaciones internas.

En este contexto sueña:

Noche del lunes 8 de noviembre de 1943

Querida Kitty:

… Por las noches, en sueños, me veo en un calabozo, sin papá y mamá. A veces deambulo por la carretera, o se quema nuestra Casa de atrás, o nos vienen a buscar de noche y me escondo debajo de la cama, desesperada. Veo todo como si lo estuviera viviendo en mi propia carne. ¡Y encima tengo la sensación de que todo esto me puede suceder en cualquier momento!…. Tu Anna

Jueves, 6 de enero de 1944 .

Esta mañana me desperté a eso de las siete menos cinco y en seguida recordé con gran seguridad lo que había soñado. Estaba sentada en una silla, y frente a mí estaba sentado Peter… Schiff. Estábamos hojeando un libro ilustrado por Mary Bos. Mi sueño era tan nítido que aún recuerdo en parte las ilustraciones. Pero aquello no era todo, el sueño seguía. De repente, los ojos de Peter se cruzaron con los míos, y durante algún tiempo me detuve a mirar esos hermosos ojos de color pardo aterciopelado.

Entonces, Peter me dijo susurrando: -De haberlo sabido, habría ido a tu encuentro mucho antes. Me volví bruscamente, porque sentía una emoción demasiado grande. Después sentí una mejilla suave y deliciosa rozando la mía, y todo estuvo tan bien, tan bien…En ese momento me desperté, mientras seguía sintiendo su mejilla contra la mía y sus ojos mirándome en lo más profundo de mi corazón, tan profundamente que él había podido leer allí dentro cuánto lo había amado y cuánto seguía amándolo.

El contenido manifiesto de este segundo sueño traspasa la experiencia otro Peter. Anna asocia que le recuerda a sus abuelas, figuras mágicamente protectoras y omnipotentes Pero también a una amiga que la abandona y de la que siente celosa, rabiosa y con culpa. En conjunto el contenido latente sugiere la ambivalencia hacia la poderosa madre preedípica. También a su padre, al que va a informar sobre el Peter del sueño. Se condensará al padre con el amigo Peter con el que hacía crucigramas y que le gustaba de verdad. Por eso el siguiente sueño ya está más claro. Es su primer amor y aparecen los primeros besos.

Miércoles, 8 de marzo de 1944

Lo que no le he escrito a Margot, pero que sí te confieso a ti, querida Kitty, es que sueño mucho con Peter. Anteanoche, en nuestro cuarto de estar de aquí, soñé que estaba patinando en la pista de hielo de la Apollolaan con un chico bajito, ése que tenía una hermana que siempre llevaba una falda azul y tenía patas de alambre. Le dije que me llamaba Ana y le pregunté su nombre. Se llamaba Peter. En mi sueño me pregunté a cuántos Peter conocía ya. Luego también soñé que estábamos en la habitación de Peter, uno frente a otro al lado de la escalera. Le dije algo, me dio un beso, pero me contestó que no me quería tanto como yo pensaba y que dejara de coquetear. Con voz desesperada y suplicante, le dije: -¡Pero si yo no coqueteo, Peter! Cuando me desperté, me alegré de que Peter no hubiera dicho eso. Anoche también nos estábamos besando, pero las mejillas de Peter me decepcionaron, porque no eran tan suaves como parecen, sino que eran como las mejillas de papá, o sea, como las de un hombre que ya se afeita.

¿Lo aprobarían sus padres? Recupera Anna la identificación amorosa con su madre.

Las conversaciones con Peter se suceden. Se creían tan diferentes y ahora se sienten tan iguales.

Ve a sus padres como pareja, y desea ser independiente de sus padres.

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Al final del diario, se refugia Anne en sus padres ante los peligros con Peter. Se siente ambivalente y celosa de otra rival que aparece. Informa al padre de los encuentros con Peter, para luego reprocharle que le diga que no estén juntos. Teme sus impulsos y también la distancia del padre. Al final del diario, Anna se retira a su familia y Peter desaparece. Ella intelectualiza al meterse en sus estudios.

Freud le había escrito a en 1915 a Hugh-Hellgmuth que confiaba mucho en los secretos de la vida sexual que pudieran dar a conocer estos diarios. Desde luego Anne Frank se centra en su experiencia interna. “Intenta ponerte en mi lugar”, le dice en un momento dado a “Kitty”, la personificación en su diario del interlocutor. “Kitty” le sirve para el desprendimiento doloroso de los padres de la infancia. Ella misma puede recapturar aquello que escribe en su diario, en el área transicional de la que habló Winnicott. En la “transferencia” con este compañero imaginario que es “Kittiy”, Anna conserva internamente muchos aspectos de las buenas relaciones con sus padres.

El final de Anna ya se sabe, nos queda el testimonio de su diario.

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Francisco Martí Felipo.

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