EL INTERÉS DE HANNA SEGAL POR LOS SUEÑOS

En la mayoría de los trabajos de Hanna Segal, basados en material clínico de pacientes adultos, se incluyen sueños, que le han servido para desarrollar sus propias ideas sobre la interpretación onírica. José Rallo ha usado los mecanismos oníricos descritos por autores kleinianos como Segal para proponer que existe un doble contenido latente en los sueños.

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*Imagen Cedida The Guardian

En su primer trabajo específico sobre “La función de los sueños” adelanta que la concepción freudiana no se formuló según el conflicto entre las fantasías libidinales y las destructivas, sin tener en cuenta que el trabajo onírico forma parte del trabajo psíquico elaborativo. Si el yo puede reprimir, será capaz de elaborar algo de los problemas internos, y de simbolizar. En cambio, del fracaso del continente y de la función alfa resulta la incapacidad de cumplir el trabajo onírico, y aparecen entonces los sueño psicóticos muy concretos.
Entre las contribuciones psicoanalíticas más importantes de Hanna Segal figuran sus trabajos sobre los sueños de los pacientes borderline y psicóticos. Son sueños que se evacúan en lugar de ser comunicados, y como tales han de ser interpretados adecuadamente. Segal habla de “sueños predictivos”, en pacientes en los que la actuación del sueño era muy literal y con todo detalle.

“Un sueño evacuativo logra que el paciente evacúe con éxito algo de su percepción interior …En cambio, los sueños predictivos no tienen un éxito total en la evacuación, y permanecen en la psique del paciente como un objeto malo, del cual el paciente tiene que desprenderse actuando el sueño. La evacuación no parece concretarse hasta que el sueño ha sido tanto soñado como actuado”.

Una de las ideas básicas de Hanna Segal es la de que los sueños son una comunicación tanto como una forma de acción en las relaciones analíticas. Sigue manteniendo en 1906 que su función será interpretada junto con el contenido. Hay sueños interpretables de forma clásica, en pacientes en contacto con la posición depresiva, y, de este modo, podemos distinguir entre los sueños usados para comunicar algo en las relaciones con el analista, de aquellos cuyo objetivo es una actuación. Las formas más precoces de comunicación del bebé pueden ser actuaciones positivas, que deben distinguirse de las actuaciones destructivas.

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El constante interés de Hanna Segal en los sueños, las fantasias inconscientes, las simbolizaciones y las artes, la han llevado a escribir un libro: “Sueños, fantasía y arte” (Dream, Phantasy and Art, 1991). Ella profundiza en todas esas conexiones con nuevas observaciones sobre la diferencia entre las fantasías diurnas, la imaginación, y el arte falso o genuino. Mantiene un feedback recíproco entre la práctica y la teoría clínica en la interpretación de los sueños.

Segal tiene en cuenta el conflicto entre los impulsos de vida y muerte, entre el yo y el superyo que Freud añade en los años veinte. Además, en el análisis de sueños introduce las fantasías inconscientes y los procesos de formación de símbolos. Ya hemos dicho que, más que comprender su significado, estos pacientes quieren hacerle inconscientemente algo al analista: seducirle, confundirle, atacarle,… Por eso la función del sueño debe interpretarse primero, para poder ser capaces, después, de interpretar su contenido real.

Segal destaca que los sueños no son el camino real al inconsciente, sino que es la interpretación de los sueños, es decir, el trabajo psíquico realizado entre el paciente y el analista, el verdadero camino real al conocimiento de las actividades inconscientes de la mente. Freud subestima la importancia de la agresividad reprimida, cuando todavía no habla del superyó, si bien el yo del soñante no desaparece mientras se sueña. El trabajo onírico es la primera descripción freudiana de lo que luego será el trabajo psíquico, el trabajo de duelo y el trabajo elaborativo. Este trabajo psíquico onírico es el que utiliza el lenguaje onírico especial, con desplazamientos, condensaciones, representaciones indirectas y simbolismo.

Para Segal el desplazamiento puede ser de valores psíquicos, llevando fantasías o sentimientos de una situación a otra, con lo que la situación dramática y el pensamiento latente más importante pasa a un detalle insignificante. La condensación contiene deseos y pensamientos muy contradictorios, de forma que nos da la impresión que su análisis no termina nunca. Para Segal los deseos y defensas oníricas no son simples sino complejos, y expresan el mundo de las fantasías inconscientes que está siempre con nosotros, una historia conectada y no un elemento solitario.

Con la representación indirecta cada elemento se invierte en su opuesto o reverso, gracias a lo cual el trauma aparece como una realización de deseos. Para Segal, son los elementos alfa de Bion los que generan el simbolismo onírico. Al no estar saturados, los elementos alfa llevan a las diferentes transformaciones observadas en el trabajo onírico. Las asociaciones al sueño no llevan siempre al contenido latente, ya que la represión continúa bajo la forma de resistencias, y para eso hace falta la interpretación analítica. En la elaboración secundaria se cambia el sueño, aunque el recuerdo onírico tiene sus raíces en la fantasía inconsciente.

Si Freud hubiera tenido en cuenta “Más allá del principio del placer” (1920), el trabajo onírico no solo reconciliaría al deseo prohibido con el superyo o el yo, sino que supondría un compromiso entre los deseos inconscientes que radican entre los impulsos de vida y muerte. En resumen, Segal cree que el concepto de elaboración puede aplicarse a la elaboración del conflicto que se intenta en el trabajo onírico. Es lo que falta en la psicosis, distinta por tanto al sueño. El yo a veces está demasiado dañado para llevar adelante el trabajo psíquico que supone e trabajo del sueño.

Para Segal, el descubrimiento freudiano de los pensamientos inconscientes que subyacen en los síntomas histéricos pueden ser el equivalente del hallazgo de la fantasía inconsciente. Luego Freud ve en las escenas de seducción fantasías levantadas sobre la base de los recuerdos. De modo que la fantasía freudiana está muy cercana a los sueños diurnos. Sin embargo, no conectó sus descubrimientos en la patología con el trabajo onírico y el lenguaje del sueño.

Con la maduración y la creciente experiencia, las fantasías inconscientes que había descubierto Melanie Klein en sus análisis de niños se vuelven más complejas y diferenciadas sensorialmente y en sus motivos, Se convierten en la materia de la que están hechos los sueños. Sobre el simbolismo onírico, Segal cree que para que las imágenes oníricas sean formadas ha de ser conseguido el nivel depresivo de funcionamiento. En algunos elementos y algunos sueños, hay una regresión a una simbolización concreta. Y es entonces, cuando en lugar de poner las fantasías transferenciales en palabras, los pacientes utilizan sus sueños para producir algún efecto en el analista.

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*Melanie Klein

El sueño puede funcionar como una ecuación simbólica cuando se usa para evacuar elementos, no para elaborar o simbolizar pensamientos oníricos latentes. Soñar es una expulsión y se iguala con la micción y defecación reales. Las percepciones de la realidad se ve entonces inevitablemente afectadas. Ya ha hablado de los sueños predictivos, “porque parecen predecir acontecimientos futuros en la medida en que son casi automáticamente objeto de una actuación compulsiva”. Para Segal, como analizamos al soñante y no el sueño, tenemos en cuenta la forma del sueño, la manera en que es contado, y la función que realiza en la sesión, podemos entender mejor el funcionamiento del yo.

Cuando interpreta sueños, Hanna Segal tiene una legendaria capacidad intuitiva para comprenderlos. Una vez le dijo a Riccardo Steiner que ella “era una persona muy relacionada con la sensualidad … que necesita algo para tocar en profundidad y para que le atraigan perceptiva y emocionalmente, en una especie…de lo que llamaría una forma dramática”. Riccardo Steiner piensa además que los sueños parecen poner todo esto en movimiento para nuestra autora. “Nadie puede olvidar sus ojos sonrientes según ella va añadiendo gradualmente sus asociaciones al sueño, su lenta pronunciación de las palabras y las frases que pueden, casi siempre, imprimirse de inmediato, debido a la claridad y a la economía de su pensamiento, a partir de sus notas escritas con una letra menuda, desde las que va creando gradualmente una especie de interpretación comprensiva y redonda, equipada con una forma significativa”, que tanto tenía en cuenta Segal. Conversando era también bromista, irónica y citando a escritores y poetas que tanto le habían gustado desde sus años formativos.

Al celebrar el centenario de la interpretación de los sueños, Segal (2001, 2003, 2007) va a resumir y a insistir claramente en sus ideas principales. “Uno de los principios fundamentales del psicoanálisis consiste en considerar al sueño con un sentido y una función psíquica. Nacen de un conflicto psíquico y se expresan a través del idioma del sueño, es decir, el de las representaciones mentales…El deseo fundamental llevado a cabo por el sueño es el deseo del yo de resolver los conflictos; el trabajo del sueño es un trabajo de elaboración. Aprendimos a dar importancia no sólo al grado de simbolización del sueño y a su modo de funcionar sino también a la función que tiene en la relación transferencial”.

Hanna Segal nació en Polonia en 1918 y murió, a los 93 años, en Londres y en 1911. Se sentía sola de niña, al cuidado de niñeras. Su hermana mayor, que la quería mucho, murió a los dos años de Hanna, y el dolor que le produjo nunca lo olvidó.

A su madre le costaba mucho ayudar al padre, y la familia emigró a Ginebra, donde el padre trabajó en la Liga de las Naciones. A los 16 años Hanna había leído las traducciones de Freud, y le impresionaron “Más allá…” y “El malestar de la cultura”, dándole la idea de que podía conjuntar la cultura con la ayuda a los demás.

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*Imagen cedida por The Independent

En París pudo ver el “Guernica” y se sintió cercana al bando republicano en la Guerra civil española, durante toda su vida. En Edimburgo conoció a Fairbairn, quien le dio a leer tanto “El yo y los mecanismos de defensa” (“bastante aburrido”) como “El psicoanálisis de niños” (“la sobrepasó”). Convenció a Klein para que la analizara, y supervisó con personas como Paula Heimann, Joan Rivière, Esther Bick,…

Se han resumido los trabajos citados, el libro de Jean-Michel Quinodoz y datos biográficos tomados del obituario publicado en International Journal of Psychoanalysis.

Francisco Martí Felipo

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Un pensamiento en “EL INTERÉS DE HANNA SEGAL POR LOS SUEÑOS

  1. He cometido un error al hablar al principio de esta entrada de 1906 como fecha en la que Segal habla de interpretar tanto el contenido como su función. Me refiero a sus trabajos publicados al celebrar el centenario de la obra revolucionaria de Freud sobre los sueños, tanto en francés como en inglés.
    En “Yesterday, today and tomorrow” (2007), Rouledge, se pueden encontrar los últimos puntos de vista de Segal sobre los sueños. Si hay un símbolo o una ecuación simbólica, si la función del sueño es representar o evacuar, y para qué sirve en la transferencia. Analizamos al sueño y no al soñante, y Segal sigue sosteniendo que los instintos de muerte introducidos por Freud cambian la comprensión de los sueños, y el deseo básico que realiza el sueño es el deseo del yo de resolver conflictos. Reitero mi homenaje a esta gran psicoanalista.

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