PIERRE MARTY: LOS SUEÑOS DE PACIENTES SOMÁTICOS Y MADRID

Pierre Marty ha sido una figura del psicoanálisis francés muy ligada a la formación de la Asociación Psicoanalítica de Madrid. Bastantes analistas en formación acudían desde Madrid a su clínica de la Poterne de Peupliers en la Ciudad Universitaria, y podían presenciar las primeras entrevistas que realizaba Pierre Marty. Distintos médicos de París remitían allí a sus pacientes somáticos, y, tras la discusión de las primeras entrevistas con el paciente se decidía cuál era la mejor forma de terapia psicosomática que estaba indicada así como sus características.

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En las entrevistas de Pierre Marty nunca faltaban las preguntas sobre aquello que soñaba el paciente, sin que su relato llevara a ninguna interpretación al estilo clásico, sino más bien a saber cuál era el tipo de función onírica con la que el paciente funcionaba. No es extraño que un psicoanalista español como Jaime Tomás, formado en Argentina a la sombra de Angel Garma y su teoría específica sobre los sueños, terminara su vida siendo un partidario de las ideas de Pierre Marty sobre la mentalización en psicosomática. 

Algunos enfermos somáticos sueñan y atestiguan sobre sus sueños. Otros parece que no sueñan o, al menos, no dan cuenta de su vida onírica. Para Pierre Marty, el tratamiento de un paciente afecto de una enfermedad somática no se confunde con un psicoanálisis. La parte preliminar a la analizabilidad de estos pacientes enfermos somáticos reside en lo que él llama función materna del terapeuta. Marty, no obstante, no se refiere al conjunto de los pacientes somáticos, sino a un modelo de organización mental de estos pacientes.

Fain aclara que la pulsión no va unida a una zona erógena sino que e proceso somático altera la integridad somática. La actividad onírica se hunde más profundamente en el inconsciente que la actividad fantasmática diurna. O no se acuerdan de sus sueños, o sueñan pero están notablemente influidos por la intensidad y cantidad de las experiencias traumáticas, la fuerza del yo en la época de estas experiencias, y su equipo biológico. El analista llena el papel del yo del durmiente que articula el trabajo del sueño

SUEÑOS

1) La ausencia de sueños

Es discutible, ya que se puede pensar que han reprimido su existencia, que no se acuerdan como una resistencia. Se trata de la ausencia de sueños, por aislamiento del inconsciente, y las excitaciones pulsionales se canalizan por otras vías que las de la representación y elaboración oníricas. Los alérgicos esenciales para Piere Marty carecen del proceso alucinatorio primario con ausencia de libidinización del sueño.

2) Los sueños operatorios

Repiten actos de la jornada terminada y preceden el programa de la jornada siguiente. Las representaciones de las actividades profesionales son objetivas y realistas, banales y sin deformaciones. Las excitaciones elementales del inconsciente no llevan a un trabajo onírico. El terapeuta corre el riesgo de despreciar el enorme peso de lo factual y de lo actual. Una interpretación simbólica excita el inconsciente sin que el paciente pueda asociar con otras uniones preconscientes. El conflicto desorganizativo que se crea favorece los caminos del malestar somático.

3) Los sueños repetitivos

Parten del mismo principio repetitivo que los sueños operatorios, y atestiguan el estancamiento iterativo del sistema onírico. Sea por una insuficiencia de la excitación, cuando el inconsciente no se manifiesta al preconsciente golpeado por la incapacidad.

Hay sueños repetitivos por exceso de excitación, como en las neurosis traumáticas y la fijación de la primera infancia. Llegan a ser pesadillas, por ejemplo en relación con la escena primaria: accidentes, aplastamientos, incendios, donde la insoportable sensorialidad domina a las representaciones. El pensamiento es fijo y sobrevienen tras accidentes corporales, que dejan heridas narcisistas y dificultades de readaptación.

Hay que reanimar la relación y devolver la vida al funcionamiento dl preconsciente. En estos sujetos con una depresión esencial, que amenaza con desorganizaciones somáticas. El buen funcionamiento d la primera tópica garantiza para Pierre Marty la diferenciación de instancias de la segunda tópica, su espesor y estratificación. A veces se niega el valor del sueño, ha sido una mala digestión, absurdo y sin significación, inverosímil…

4) Los sueños “crudos”

En ellos figuran escenas directas de la relación de los objetivos pulsionales. El inconsciente se revelaría entonces sin conflictos internos y sin elementos de compromiso. El estallido instintivo, la descarga pulsional, constituye lo que ocurre en estos sueños aparentemente irruptivos, sin arreglos, sin defensas, y que por otra parte casi siempre despiertan al durmiente.
¿Cómo intervenir, si se descarta la interpretación de la transferencia, sobre la revelación de violentas evidencias pulsionales sin contrainvestimientos, incluso sin asociaciones? Hay que ayudar progresivamente al paciente a establecer o a restablecer un funcionamiento preconsciente conveniente que le permita elaborar un conflicto que esta vez esté ligado a los deseos y a las defensas.

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La ausencia de frenos y de arreglos en la representación preconsciente, la ausencia de defensas frente a la toma de conciencia, la ausencia de resistencias frente a la expresión de los contenidos oníricos, esta relajación generalizada que se encuentra en los peores casos nos cuestiona si no hay una ausencia de censuras.

Así pues, en los sueños crudos que ocupan a Pierre Marty, nos encontraríamos con una debilidad general de los sistemas de censura y del tono evolutivo de las fijaciones de la mayoría de los escalones del aparato mental. El aparentemente poderoso “Ello” testimonia su debilidad al revelar la ausencia de sus conflictos evolutivos, que originan las eventuales fijaciones. Los sueños crudos se encuentran sobretodo en las neurosis de comportamiento (un término de Pierre Marty a distinguir de las neurosis de carácter y de las desorganizaciones progresivas), en las que el aparato mental se apartó de las posibilidades de contrainvestimiento.

Se entiende la ausencia de asociaciones a propósito de los sueños que no conllevan huella de conflictos, y que no son objeto de censuras en ningún momento de su destino, por lo que el Yo se demuestra insuficiente. Los sueños crudos se encuentran igualmente en las neurosis de carácter desorganizadas, en las que el Yo, que descansaba sobre bases preconscientes frágiles, se encuentra fallando. Durante tiempos más breves y menos claramente también veremos sueños crudos, que aparecen representando un valor regresivo parcial, sea porque se de rienda suelta al erotismo sadomasoquista, o bien porque se aíslen los afectos respecto de los contenidos.

Uno puede preguntarse por qué los pacientes con sueños crudos no pasan regularmente a ejecutar actos igual de violentos que los de sus sueños. Los desfallecimientos ligeros y pasajeros del preconsciente corresponden a distintas formas de inhibición, evitación y represión de las representaciones. Son zonas de representaciones, apartadas del funcionamiento preconsciente, porque atañen a conflictos e impiden al preconsciente que participe del todo en la vida mental de las personas. Las somatizaciones corresponden entonces a descargas pulsionales de tipo regresivo en aparatos relacionales. Se acompañan de algias. Los sueños de estos pacientes no evitan siempre las zonas conflictivas que determinan los frenos del pensamiento diurno, sino que revela al contrario, la configuración de su conflicto edípico.

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La llamada “Escuela psicosomática de París” es en la actualidad del panorama psicoanalítico la que parece haber calado más hondo en los últimos años, por la magnitud de su experiencia clínica, por la cantidad de profesionales y de pacientes que se tratan con este enfoque, no sólo ya en París, sino en sus extensiones europeas y latinoamericanas. Este trabajo de Pierre Marty con los sueños de los pacientes somáticos nos parece muy clínico y se incluye en la forma de abordar psicoterápica y psicoanalíticamente a distintas clases de personas con diversos modos de funcionamiento mental.

Desde el “pensamiento operatorio” que Marty formuló al principio de sus trabajos hasta la “mentalización” como el grado de complejidad que el aparato psíquico alcanza hay un largo camino científico que sus discípulos tratan de ampliar y proseguir. Sus viajes a Madrid no han sido en vano, ni tampoco los de aquellos que depositaron su esperanza en la asistencia a la clínica de la Poterne des Peupliers, sede del Instituto de Psicosomática de París o IPSO.
Francisco Martí Felipo

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