NUEVAS DISTOPIAS

Entre 1904 y 1907 Gustav Klimt retrató a Adele Bloch-Bauer, esposa del magnate vienés Ferdinand Bloch-Bauer y mecenas de las artes.

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Su padre dirigía uno de los mayores bancos austríacos y Adele tenía 18 años cuando se casó. Así se unieron dos de las familias más ricas del Imperio Austrohúngaro. Se casó también para ganar libertad. Como mujer avanzada para su época, intentó ir a la Universidad pero en la sociedad del momento no estaba bien visto y decidió formarse a sí misma. Leía en alemán, inglés y francés y se convirtió en anfitriona de un salón cultural, además de apoyar el sufragio femenino. Por su casa pasaron Brahms, Mahler, Freud, Zweig, Klimt. Murió de meningitis en 1925 a los 43 años, siete después de que falleciera Klimt, a los 55. Fue la única mujer retratada dos veces por el pintor.

Cuando el visitante se ubica delante del Retrato de Adele Bloch-Bauer I sabe que está ante una obra maestra. Es el primer cuadro del llamado “estilo dorado” de Klimt, la cima de su carrera. Klimt la convirtió con este retrato en una visión dorada y una celebridad. Su nombre casi fue borrado de la historia por los nazis, que queriendo tachar toda huella judía de la obra, la renombraron La dama de oro.

Adele al fallecer precozmente, legó en su testamento las obras de Klimt a la Pinacoteca Nacional de Austria tras el fallecimiento de su marido. Al producirse la anexión de Austria por la Alemania nazi, en 1938, Ferdinand Bloch-Bauer, judío igual que su esposa, huyó a Suiza y su colección de arte fue confiscada.

En su testamento, rectificando el de su esposa tras la experiencia del Holocausto en la que perdió gran parte de su familia, legó sus obras de arte a sus sobrinos. Tras la guerra, el gobierno austríaco amparándose en el testamento anterior de Adele, conservó la propiedad de sus obras. Hasta que en 1998, una de sus sobrinas, María Altmann, Hellen Mirren en la película La dama de oro de Simon Curtis, ya octogenaria, alertada por las investigaciones del periodista Hubertus Czernin sobre la procedencia del cuadro, inició una larga batalla para recuperarlo, batalla que al final ganó. Hoy es la joya de la colección Lauder en la Neue Galerie de Nueva York.

LOS LAMMASU

En la mitología asiria, un Lammasu es una divinidad protectora, un ser híbrido legendario que posee cuerpo de toro, alas de águila y cabeza de hombre. Guardaban las puertas de los palacios y de las ciudades. Infundían temor y respeto a los espíritus maléficos y a los enemigos. Se conservan en museos de Londres, París, Berlín, Nueva York y Bagdad.

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El Estado Islámico ha saqueado y demolido la antigua ciudad asiria de Nimrod, 30 kilómetros al sureste de Mosul, según denunció el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Irak el jueves 5 de marzo pasado. La noticia, que la ONU calificó de “limpieza cultural” y “crimen de guerra”, se produjo apenas una semana después de que ese grupo difundiera un vídeo en el que alardeaba de la destrucción de estatuas milenarias en el museo de Mosul y de dos toros alados en una de las entradas a la antigua Nínive, en las afueras de esa ciudad.

“En el último de sus despiadados crímenes, los terroristas han asaltado la antigua ciudad de Nimrod y la han demolido con topadoras y excavadoras”, anunció el Ministerio.

La destrucción empezó tras la plegaria del mediodía del jueves, después de que algunos testigos vieran grandes camiones en la zona que podrían haber servido para llevarse piezas arqueológicas que aún permanecían en el lugar.

Nimrod, fundada en el siglo XIII antes de Cristo a orillas del río Tigris, estaba considerado uno de los principales vestigios de la era asiria. Su relevancia se hizo aún mayor cuando en 1988 un equipo de arqueólogos descubrió una tumba con una espléndida colección de joyas y piezas de oro. En 1991, en vísperas del bombardeo estadounidense, los responsables del Museo Arqueológico, pusieron a salvo ese tesoro en las cámaras acorazadas del Banco Central de Irak y no volvió a salir a la luz hasta después de la invasión norteamericana de 2003.

Este nuevo ataque contra el pueblo iraquí es una prueba más de que la limpieza cultural de que es objeto Irak no se detiene ante nada ni ante nadie”, declaró Irina Bokova, la directora general de la UNESCO. “No podemos permanecer en silencio. La destrucción deliberada del patrimonio cultural constituye un crimen de guerra”, añadió.

Los combatientes del Estado Islámico siguen una interpretación extrema del islam suní conocida como salafismo que considera idolatría la veneración de estatuas y tumbas. Pero hay algo más que motivos religiosos en su forma de actuar. Desde que se hicieron con amplias zonas del norte de Irak en junio de 2014, se han empeñado en borrar los testimonios de la diversidad étnica, cultural y religiosa de la zona. Han atacado a las minorías y destruido sus lugares de culto. De esa ansia destructora ni siquiera se han salvado santuarios suníes que consideran heréticos (Ángeles Espinosa, El País).

TIMBUKTU

La película Timbuktu del mauritano Abderrahmane Sissako, compitió este año por el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Dos secuencias resumen su espíritu: en una de ellas, un grupo de jóvenes juega al fútbol, pero sin balón, en un desafío a la prohibición por parte de los yihadistas que habían venido de otra parte de África hasta su ciudad. En otra, una mujer se enfrenta a ellos porque se niega a ponerse guantes: ha aceptado a regañadientes la obligación de cubrirse totalmente el cuerpo, pero no puede ponerse los guantes negros porque es pescadera y así no puede trabajar. La primera habla de la inteligencia y la solidaridad frente al ridículo pensamiento fanático; la segunda muestra como la violencia yihadista se cuela en todos los aspectos de la vida.

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En el diálogo de Sissako con el periodista Guillermo Altares leemos:

Periodista: ¿Por qué cree que la yihad más brutal tiene tanta fuerza en tantos lugares, desde Nigeria hasta Malí, Irak o Siria?

Respuesta: Es cierto que vivimos en un mundo horrible que necesita una toma de conciencia global y muy fuerte. Su objetivo es hacerse con el control de grandes territorios. ¿Cómo podemos evitar eso? Imagine que la vida en Madrid se hubiese parado después de los atentados del 11 de marzo. Hay que luchar contra todo eso con los medios que tengamos a nuestro alcance, impedirlo. Pero es verdad que está pasando algo excepcional: Malí, Siria, Irak, Boko Haram… La yihad es muy fuerte. También tenemos que preguntarnos cómo es posible que ocurra todo eso, porque ninguno de los países afectados fabrica armas.

P: Una de las secuencias muestra a unos chavales jugando al fútbol con un balón imaginario. ¿Cómo se le ocurrió ese momento?

R: El fútbol tiene algo de universal y se puede jugar en cualquier lado, no hace falta un terreno específico. Es extremadamente popular, produce una comunión entre la gente. Me sirvo de esa secuencia para mostrar la cohesión, la armonía en la resistencia. Habla de la resistencia pacífica, de la verdadera victoria.

En Madrid la vida no se paró después del 11 de marzo. La resistencia pacífica es la verdadera victoria.

Ricard Jarast

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