I* LA TRANSFERENCIA EN EL BANQUETE DE PLATÓN

¿Qué se entiende por transferencia?
Quiero señalar que este concepto, que tanto usamos los psicoanalistas en el establecimiento de la cura, no sea específico del corpus teórico del psicoanálisis. Queremos decir, que en realidad el despliegue de la transferencia es coextensivo de los fenómenos humanos.

¡Cuántas veces hemos oído hablar de cómo entre dos amigas – en un gesto desesperado de confianza ciega – una le dice a la otra algo así como!: … ‘a ti te lo puedo contar todo porque me fío absolutamente de tí!, confianza que se pierde cuando la fidelidad del secreto compartido se infringe y la confidencia se hace extensiva a personas que no estaban en ese támdem de confidencialidad´.

O como cuando una hija traslada a la madre – en un gesto también de fe ciega – una excesiva preocupación, o un determinado sentimiento desasosegante. En principio espera obtener una comprensión casi absoluta. Pero… ¿con qué se encuentra?. Con lo opuesto de esa comprensión…, ya que lejos de calmarse… los dichos y gestos de la madre producen en la hija, las más de las veces, un efecto contrario, alejado de esa fe absoluta y confianza incondicional con las que se había ofrendado; la irritación, la hostilidad y el desamor están servidos. Las respuestas no son satisfactorias ni se acomodan a lo que se esperaba.

Así surge el interrogante o sospecha sobre ¿cómo es posible que no se consiga lo esperado?

Y digo sospechar porque hay cierta sospecha, algo que no cuadra entre lo que se anhela conseguir y lo que se obtiene (que es como decir que no se consigue). Es cierto que podríamos decir, ‘ya, ya, pero eso es ser negativo, porque yo a veces me siento comprendida/o’….Bueno, ya vamos a ver de qué va todo esto…

Es decir, que los fenómenos de la transferencia los vamos a encontrar en la vida corriente y común a partir de que en un momento dado un sujeto se dirige a otro sujeto. Más aún, o fundamentalmente, si a ese otro sujeto, se le supone un cierto saber… o se “le tiene en estima”

Lo señalado anteriormente son pinceladas de lo que dijo el propio Freud. :

`Al comienzo era la transferencia, delante de ti no tengo por qué avergonzarme; a ti puedo decírtelo todo’ (Sobre la Dinámica de la transferencia. Ballesteros. Tomo II, pga. 1651);

<En realidad el psicoanálisis lo que hace es descubrir el juego de la transferencia. Y a la vez nos proporciona en cierto modo un modelo que podríamos llamar experimental. Pero no por ello diferente de los modelos naturales de la transferencia que se dan en lo social,… digámoslo así>.

(Vicente Mira. Claves. 1914)

Intentemos entender un poco más este proceso de la transferencia. Hay un clásico de la Literatura Universal, El Banquete, de Platón (año 380 a. C.) que facilita su comprensión. Ya Lacan lo planteó en su seminario 9 (precisamente el de la Transferencia). Yo intentaré transmitir lo que he entendido de su lectura y qué aplicaciones se desprenden para la clínica psicoanalítica. En esta obra se nos brinda una puesta en escena del fenómeno transferencial en un contexto cultural y social en el que la palabra por medio del relato situaba hechos ya ocurridos hacía tiempo en el aquí y ahora actuales. Expliquémoslo algo mejor. . .

platon

Hagamos un poco de historia a modo de recordatorio del Banquete:

En un primer plano, o de la transmisión.

Se produce lo que hace de motor de arranque del Banquete. Tiene que haber algo que ponga en marcha un proceso, y además que se sepa que tal acontecimiento existe o ha existido. Para ello alguien tiene que transmitirlo de algún modo, sea de manera hablada o por escrito. Sino, se rompe la cadena de la transmisión y la intención de comunicar. Ojos que no ven ni leen y oídos que no oyen, produce inexistencia de acontecimientos… Así, Apolodoro, es interrogado por Glaucón sobre lo ocurrido en la reunión mantenida por Agatón, Sócrates y Alcibiades y los otros que estuvieron presentes en el Banquete. El contenido de la reunión versaba acerca de los discursos sobre el amor.

Lo llamativo es que los hechos relatados por Apolodoro sobre el Banquete habían ocurrido hace mucho tiempo. Y da información de lo acontecido, a pesar de que él mismo no había estado en la reunión, puesto que en esa época todavía era un niño. O sea que además de no haber estado y de haber pasado años, él comienza a relatar algo que ha oído de lo que le han contado, y donde va reconstruyendo los acontecimientos que le fueron transmitidos sin haber sido testigo presencial ( esto es importante a efectos de la fantasía, – plano de lo imaginario en términos de Lacan- a través de la cual se vehicula algo del deseo que está en juego en la misma por medio de lo que se dice). A él se lo contó un tal Aristodemo que sí había estado en la reunión.

Segundo Plano: El Espacio como lugar de encuentro analítico
Agatón, poeta trágico ateniense, celebra el Banquete en su casa para conmemorar su primera victoria alcanzada en las competiciones dramáticas. Este marco sirve de referencia escénica a Platón para situar los diálogos ocurridos en ese Banquete. (Diríamos que ese lugar viene a ser la metáfora del espacio en el que se produce el encuentro analítico y la situación transferencial)

Tercer Plano: El Encuadre. Las Reglas
Qué era el Banquete?. El Banquete en Grecia era como un Simposium, una reunión para tratar temas diversos por gente de la élite griega. Había unas normas y es que cada uno de los participantes debía de aportar un discurso metódico sobre un tema. En el Banquete de Platón además se plantea una regla y es que no se beba demasiado, puesto que en la víspera, los participantes a dicha reunión ya habían bebido demasiado. Esta norma aportaba un matiz de seriedad al encuentro. (Es más complejo establecer una analogía sobre la temática del banquete y la que un paciente trae a la consulta, pero lo que nos interesa es la similitud de las normas y las reglas establecidas en aquel encuentro que regulaban la participación, con las del encuadre que permite regular el encuentro analítico).

Cuarto Plano
Los asistentes a la reunión son todos hombres. Fedro, Pausanias, Eriximaco, Aristófanes, Agatón, Sócrates y Alcibíades. El tema propuesto para esta ocasión es el debate sobre el amor. Y es en este debate donde se puede situar la primera transferencia analítica. Ya veremos por qué….
Cuando todos ellos hablan del amor es del amor griego. Es el amor de los muchachos bellos. Pero es importante resaltar que en Grecia este amor estaba muy mal visto en una parte de su población y muy bien visto en la otra parte diferente. En esta por el hecho de ser bien visto dicho amor, no estaba prohibido y aún más, era un amor obligatorio que no se podía eludir, y como tal se consideraba un hecho de cultura y además era puesto en práctica en los medios señoriales de Grecia, donde se elabora y enarbola la cultura. Por tanto este amor es el gran centro de elaboración de las relaciones interhumanas. Y esto es importante destacarlo en la medida del sentido que pueden cobrar los discursos que sobre el amor va emitiendo Platón en boca de sus personajes.

Quinto plano. ¿Cómo se desarrolla el Banquete?
En un principio todo transcurre con normalidad; los discursos son puestos en escena sin sobresaltos. Esta normalidad la aportan tanto Fedro como Pausanias, Erixímaco, Aristófanes, Agatón y Sócrates. Y digo normalidad porque son políticamente correctos en sus exposiciones; cada uno de ellos puede discrepar con el anterior, pero para nada interrumpen la cadena de la cortesía y del bien decir en ninguno de los puntos de sus exposiciones. Es más, a manera de una enciclopedia ilustrada van ampliando los diferentes conceptos sobre el amor y su representante Eros.

Aristófanes llega a decir “nuestra raza podría llegar a ser plenamente feliz si lleváramos el amor a su culminación y cada uno encontrara el amado que le pertenece retornando a su antigua naturaleza” , en alusión a la naturaleza mítica de los sexos de las personas: masculino, femenino y andrógino que participaba de ambos sexos. Pero su fuerza y vigor extraordinarios junto con un inmenso orgullo les hizo conspirar contra los dioses.

Así ocurrió que Zeus descubrió el medio de que siguieran existiendo, pero a la vez lograr que cesaran en su desenfreno haciéndolos más débiles”… “Una vez cumplido su cometido cortándolos en dos mitades la forma original, ocurrió que los hombres a partir de entonces va buscando su otra mitad en los andróginos y los que fueron seccionados como mujer u hombre van buscando su otra mitad de mujer o de hombre”…

“Esta búsqueda de la otra parte desde hace tanto tiempo, es el amor de los unos a los otros, innato en los hombres y restaurador de la antigua naturaleza…Por esta razón cada uno está buscando su propio símbolo” …”Amor es en consecuencia el nombre para el deseo y la persecución de esa integridad”… Y si hay que celebrar al Dios causante de esto, es con toda justicia Eros, guía y caudillo para descubrir y encontrarnos con nuestros propios amados” (El Banquete pgas 53,54,55 ).

Este discurso descriptivo y a la vez ilustrativo, se corresponde con un saber que no pasa de tener la calidad de un enriquecimiento cultural, informativo, pero para nada significativo a efectos de desentrañar los enigmas del amor. Podría ser equiparable al entretenido bla, bla del analizante en el discurso analítico y que las más de las veces tampoco es significativo.

Agaton, el anfitrion, ensalza la belleza del Dios Eros, “que es flexible, elegante, de figura bien proporcionada y rostro bello; ensalza también su virtud, no comete injusticia ni es objeto de injusticia…no es violento y todo el mundo sirve de buena gana a Eros “; tiene templanza para dominar los placeres y deseos. Y además es valiente. Y sabio, ya que Eros es en general un buen poeta en toda clase de creación artística. Contribuye a la procreación y produce la paz entre los hombres…y quien nos vacía de extrañamiento y nos guía de intimidad”.

Sócrates, da un paso más en cuanto que cuestiona el carácter de deidad de Eros. Y lo hace a través del personaje de Diótima (de Mantinea), mujer sabia en cuestiones del amor y de otras muchas más. Esta mujer le transmite a Sócrates quién es Eros y cuál es su naturaleza. Y por medio de la dialéctica le lleva al planteamiento de que si todos los dioses son felices y bellos, precisamente porque poseen cosas buenas y bellas,…¿Cómo es que Eros desea las cosas buenas y bellas de las que está falto?…. ¿Entonces cómo Eros si fuera un dios podría desear cosas que ya tiene?. .. Podríamos pensar, si, si,… pero no importa quiere tenerlas, siempre, eternamente…

el-banquete

Y así Sócrates se interroga sobre qué es Eros, puesto que desea. Y en cambio la condición de ser Dios es no desear porque lo tienen todo (bueno, en la mitología cada dios tenia un poder pero a la vez estaban imbuidos de las más viles pasiones a la manera de los humanos). De hecho Eros, fue concebido en la fiesta de Afrodita, diosa del amor. Era hijo de Poros (1) y de Penia, la pobre, que aprovechándose de la embriaguez de Poros yace con él y engendran a Eros.

Entonces Eros de acuerdo a la naturaleza de su madre, es pobre, duro y seco, descalzo y sin casa, duerme en el suelo y sin cubrirse, a la intemperie en las puertas y al borde de los caminos. Pero de acuerdo a la naturaleza de su padre, está al acecho de lo bello y de lo bueno; es valiente, audaz y activo, ávido de sabiduría y rico en recursos, amante del conocimiento a lo largo de toda su vida, formidable mago, hechicero y sofista. ¿Qué es entonces? pregunta Sócrates, ¿es un mortal?. No, no, le dice Diótima. No es ni mortal ni inmortal…
Es un gran demon, genio o espíritu entre los Dioses y los hombres. Y su poder es interpretar y comunicar a los Dioses las cosas de los hombres y a los hombres las de los dioses. Busca, en la medida de lo posible, existir siempre y ser inmortal, … ‘lo mortal participa de la inmortalidad porque lo que se marcha y está ya envejecido deja en su lugar otra cosa nueva semejante a lo que era, no solo ocurre con el cuerpo, al engendrar nuevos seres o al mudar aquel de aspecto desde el nacimiento hasta la muerte, sino también en las (cosas) del alma: hábitos, caracteres, opiniones, deseos, placeres, temores…de estas cosas unas nacen y otras mueren en cada individuo; y también con los conocimientos ocurre igual.’

Destaco este párrafo, porque el cariz de divinidad que sobre Eros se venía sosteniendo en los anteriores discursos, aquí ha caído debido a esa posición de Eros que aspira a lo inmortal pero siendo carente y pobre.

Alcibiades… Sus aventuras están marcadas por el signo del desafío (especie de pre-Alejandro), de lo extraordinario, de la proeza, de la incapacidad de detenerse o situarse en ninguna parte. Y entonces, es expulsado de todas partes, exiliado, y todo hay que decirlo, debido a sus malas acciones… Lo inquietante del personaje se fundamenta en un fondo de ruptura, de desprecio de las formas, de las tradiciones, de las leyes, y sin duda, de la religión misma…Pero allí por donde pasa, aporta una seducción singular. Es ingenioso, activo, excepcional y el rasgo mas sobresaliente, el brillo añadido de su belleza…

A edad avanzada, es tan seductor por su forma como por su excepcional inteligencia. En el Banquete, le cuenta a todo el mundo los vanos esfuerzos que hizo en sus tiempos de juventud, cuando Sócrates lo amaba. Quiso hacer que Sócrates perdiera el control, manifestara su turbación, cediera a sus incitaciones corporales y directas y a un acercamiento físico.
¿Qué es lo que cobra importancia en el Banquete?

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En primer lugar el tema del amor.

Sócrates hace hablar por él a una mujer Diótima. Las mujeres,- tenían lo que Lacan llama su verdadero lugar. Y además tenían un peso eminente en las relaciones de amor. La mujer en un papel activo, exigiendo lo que le correspondía, atacaba al hombre; esto para los tiempos que corren es de un gran progreso… Si Diótima es sabia en amor, la pregunta es qué es ser sabio en el amor?. Hay que aclarar que si Sócrates habla del amor a través de Diótima es para no herir el amor propio de Agaton que en esta ocasión es el anfitrion y con el que de paso se conmemora su victoria. Podemos observar cómo aquí Sócrates se desmarca de tener el saber…

También podríamos desarrollar otras reflexiones acerca de por qué Diótima es sabia en el amor y qué tiene que ver esto con la condición de ser mujer… Pero nos apartaríamos de nuestro objetivo actual.

María Soledad Fontecha Fresno

(*Parte I de II)

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