(II*) APLICACIONES DE LA TRANSFERENCIA EN EL BANQUETE DE PLATÓN AL CAMPO DEL PSICOANÁLISIS

Volviendo al Banquete algo irrumpe en el proceso a través de la figura de Alcibíades. Llega tarde, además ebrio, y por tanto rompiendo las reglas que estaban establecidas. Y ahí, en ese aspecto subversivo del personaje, comienza a dar un giro el discurso sobre el amor. Algo que se venia sosteniendo sobre el amor, se desestabiliza.

alcibiades

¿Qué es lo que se desestabiliza?

El amor del que se venía hablando anteriormente a Sócrates es una idea del amor casi divino– de hecho se equipara a Eros con un dios- . De lo que se deriva una idea del amor sustentada en una relación casi dual; relación de completud en base a esa idealización de un amor que satisface en plenitud. Para alcanzar ese amor hay que hacer un recorrido por una vía de identificación con lo bello, siendo eso bello su finalidad última (perfección de la obra de amor). Sería una idea del amor equiparable al Bien Supremo. Pero Sócrates, por boca de Diótima, introduce una idea del amor en la que se cuestiona el carácter divino de Eros; a partir de esta nueva concepción, se aspira a lo imperecedero e inmortal pero desde la carencia y la miseria. Con lo cual empiezan a cambiar ya las cosas….aunque no demasiado, porque se sitúa todavía al amor en el plano de las ideas y no en los efectos que se producen cuando el fenómeno del amor se da en una relación. De lo que supone el amor en una relación se va a dar uno cuenta cuando Alcibíades llega con retraso al Banquete.

Primer momento ( narcisimo y subversión)
Y aquí se inicia el arranque de la desestabilización de ese amor. Porque cuando irrumpe Alcibíades cambian las reglas de lo bello, de lo correcto, de lo que se venía ajustando a un modelo ideal. Él mismo pide ser aceptado a pesar de romper las reglas. A pesar de su embriaguez dice que eso no le impedirá decir la verdad… Pero a qué verdad se esta refiriendo?. Cuando dirige su mirada al anfitrión, Agaton, a quien dice va a coronar, en realidad no lo encumbra puesto que intenta pasar las cintas que trae sobre su propia cabeza a la de Agaton a quien califica de ser el más sabio y el más bello. Y aquí ya podemos vislumbrar algo de su dicho sobre decir la verdad… Tendrá que continuar la trama para poder entender un poco más.
Segundo momento (¿el tercero?)

Alcibíades se ha sentado entre Agatón y Sócrates. De la presencia de Sócrates, Alcibíades no se había dado cuenta ( impulsividad versus inconsciencia). Solamente se da cuenta cuando Agaton le dice a Alcibiades que tome asiento como tercero. Ahora dirige su mirada a Sócrates. Y lo curioso es que Alcibiades no se considera el tercero sino que ese lugar se lo atribuye a Sócrates , que ya estaba; es llamativo que no se lo atribuya a sí mismo que es el que acaba de llegar. Esto tiene su importancia acerca de poder entender que papel juega el tercero, Sócrates, en este ámbito.

Así abrimos paso a un tercer momento (los juegos del amor)
Alcibiades no ha escuchado los discursos de elogio sobre el amor y él mismo va a introducir una modalidad diferente al hablar del amor. Si es diferente es porque él, al hablar del amor, lo hace desde lo que se suscita en la modalidad de los juegos del amor, por la relación de uno con otro (amor en acto), frustraciones, fracasos, desengaños, decepciones… Ya no es la modalidad del amor desde las ideas, del bien supremo del amor, ni de la perfección de la obra de amor. Ahora se habla del amor contante y sonante. Lo que quiero que me des, lo que realmente me das y lo que no me has dado… etc. , etc.

Y eso que se suscita en los juegos del amor por parte de Alcibíades tiene que ver con una decepción antigua respecto a Sócrates. De hecho cuando Alcibiades es invitado a hablar, aunque sea desde su posición de bebido, ya comienza por cuestionar a Sócrates al decir – dirigiéndose a Erixímaco (2) :¿ “te convence Sócrates en algo de lo que acaba decir?. ¿No sabes que es todo lo contrario de lo que decía?. En esto que dice, en este quiebro, comienza a desvelarse una verdad del inconsciente para Alcibíades, pero aún no podemos saber a qué verdad tan anunciada por él se está refiriendo; si… por supuesto, es a su propia verdad, pero de qué verdad se trata?.

Sigamos la lógica del discurso del Banquete…

Cuarto momento (amor de transferencia)
Vamos vislumbrando algo de esta verdad cuando Alcibiades le dice a Sócrates que estando él presente no puede elogiar a ningún otro, aunque previamente lo haya desautorizado en su saber. Es en este momento crucial, en el que empieza a mostrar ante los demás, pero dirigiéndose a Sócrates, el antiguo amor que había sentido hacia Sócrates ( el amado). Y que expresa de este modo: “ eres un lujurioso, ¿ o no?…porque cuando se te oye a ti…sin instrumentos…solo con tus meras palabras quedamos pasmados y poseídos… Efectivamente cuando le escucho mi corazón palpita…y muchas veces me he encontrado en un estado tal que no valía la pena vivir, en esas condiciones en las que estoy”. En este momento estamos asistiendo a lo que en psicoanálisis llamamos amor de transferencia, ligado a un saber que atribuimos a otro – y que no quiere decir que lo tenga-.

Quinto momento ( desarrollo de la fantasía)
En el avance del proceso se pone en marcha el relato – historización- en el que Alcibiades explica en qué coordenadas se sitúa ese desgraciado amor no correspondido por Sócrates. Y al que atribuya un poder o sabiduría; que en su apariencia no es bello, pero dentro de sí alberga algo divino (agalma). Además “no le importan ni la belleza, ni la riqueza y si alguien tiene algún privilegio de los celebrados por la multitud, él considera que esas posesiones no valen nada y que nosotros no somos nada”. .. “Pero en mi ingenuidad, creí que (Sócrates) estaba interesado en mi belleza”… Y para ilustrar ese amor no correspondido Alcibíades recuerda las veces que intentó seducir a Sócrates sin conseguirlo. Le tiende trampas, según él mismo dice. Primero se las arregla para estar a solas con él, luego le invita hacer gimnasia y a que luche con él; pero no consigue nada.

Más tarde le propone cenar ( como un amante que tiende una trampa al amado); no lo consigue, pero insiste e insiste hasta que finalmente lo persuade y cena con él. ¿Esto nos lleva a pensar que consigue culminar su amor?. Pues parece ser que no. Porque en la primera ocasión, Sócrates se va a dormir a su casa. Y en la segunda, aunque se queda a dormir, porque ya es tarde debido a la conversación a la que le incita el amante, no consigue su objetivo del amado. Y si, claro que consigue que se quede, y así Alcibíades le puede confesar sus sentimientos amorosos. Pero ¿qué hace Sócrates?…

Pues ni más ni menos que retrotraerlo al plano de que sus deseos de amor por él se sustentan en una verdad (no soy lo que crees) y una falsedad ( lo que crees que brilla no existe). Y aquí Sócrates a modo de interpretación le responde: “Pretendes adquirir lo que es verdaderamente bello a cambio de lo que es solo en apariencia; y de hecho te propones intercambiar oro por bronce…cuidado no sea que te pase desapercibido que no soy nada”. Esta interpretación es interesante porque es donde Sócrates como tercero, al colocarse en el lugar de la falta, el no tener, también está dando la posibilidad a Alcibíades de que empiece a poner en valor lo que tiene y no lo que le falta. Su propio oro. Restitución del valor propio asumiendo la propia castración. Lo desarrollaremos más en el párrafo final

Abstinencia
En este recuerdo, Alcibíades aporta sentimientos de haberse sentido despechado por Sócrates, : “después de hacer yo todo esto, el salió completamente victorioso, me despreció, se burló de mi belleza y me afrentó, y eso que en este tema yo creía que era algo…Así que cuando me levanté a la mañana es como si me hubiera acostado con mi padre o con mi hermano”.

Algunas reflexiones
Vemos cómo esta trama del Banquete puede ejemplificar el fenómeno de la transferencia y lo que en ella se suscita desde varias vertientes.

– Los fenómenos de la transferencia ya hemos señalado que forman parte de la vida común desde el momento en que una persona se dirige a otra persona. No necesitaríamos del psicoanálisis si la cosa fuera tan sencilla; bastaría tener un interlocutor más o menos válido (léase, un amigo, un familiar, un religioso- confesor en la situación de un practicante, etc…) para contar lo que nos preocupa o nos atañe y quedaríamos más o menos contentos. Pero no ocurre así en la vida, porque como hemos dicho anteriormente hay una distancia entre lo que se obtiene y lo que se espera conseguir.

– ¿Cómo se ha instrumentalizado el fenómeno de la transferencia en el campo de la cura analítica? Pues precisamente partiendo de ese monto de insatisfacción que hace que un paciente acuda a una consulta con un síntoma del que pide saber más, o que alguien se lo resuelva y le alivie del mal, a veces sin estar comprometido con su síntoma. (Esto supondría otra reflexión acerca de cuando un paciente es susceptible de análisis o no, pero se nos escapa a la extensión del objeto de esta temática).

– En cualquier caso la llegada a una consulta produce un primer encuentro y si las cosas van bien se inicia un esbozo de transferencia. ¿Acerca de qué?. Del tema objeto de insatisfacción. Léase angustia, ansiedad, síntomas histéricos, obsesivos, … y un largo etc. En el Banquete hay un tema, el del amor. Se dirá: … ‘pero este tema no producía insatisfacción cuando los participantes hablaban de él’. Es cierto. Simplemente se hablaba del tema del amor. Mejor dicho, de la idea que sobre El amor tenía cada uno de sus interlocutores, pero no se hablaba de cómo afectaba el amor a cada uno de los mismos. Solamente, dije, se produce un quiebro, cuando el personaje de Alcibiades irrumpe en el encuentro y subvirtiendo lo establecido hace surgir su propia verdad subjetiva ante Sócrates, el maestro, objeto de su antiguo amor.

¿Pero a que verdad nos estamos refiriendo?. Es una verdad que se fragua en el espacio analítico, mediante el encuadre, las reglas. No aflora ninguna verdad cuando cada participante del Banquete ha de ceñirse a hablar sobre el tema del amor. En el encuentro analítico el tema surge por libre asociación pero confiriendo al analista el lugar de suponerle un saber, como se lo suponía Alcibíades respecto a Sócrates, a quien se consideraba el maestro por excelencia.

– La retroactividad, recuento de lo acontecido, forma parte de la historicidad de los acontecimientos. En el Banquete se cuenta lo que fue contado y no fue experimentado por el que lo cuenta. Y eso forma parte de cómo cada cual vive o revive tanto aquello en lo que participó como aquello sobre lo que oyó.

– La propuesta de abstención en el banquete remitía a la restricción de la bebida para poder ceñirse mejor a la temática planteada. Sócrates da un salto sobre esta abstención, que sin embargo ha venido acatando, a causa del giro que toma la reunión cuando Alcibíades comienza a hablar de la antigua relación y del amor que sentía por el maestro. Y Ahí, justo en ese momento en el que Sócrates empieza a ser afectado por el amor confeso de Alcibíades (contratransferencia: poder ser afectado) es por lo que practica otro tipo de abstinencia; lo que le permitirá no quedar atrapado en la implacable seducción de Alcibíades. Porque Sócrates no se deja seducir, engañar, por las lisonjas de Alcibíades. Sócrates no se cree de sí mismo que sea tan maravilloso como quiere hacerle creer Alcibíades- <Yo no soy lo que tú crees>). Así Sócrates no es seducido por los juegos de amor de éste. La abstención del analista consiste precisamente en esto en no dejarse seducir (afectar), ni seducir (afectando), ni hacerse cómplice del paciente, sino en escuchar sobre los juegos transferenciales que surgen en torno a la fantasía del analizado.

– Este amor de transferencia surge porque anteriormente, ha habido un amor puesto en juego en relación a otro (objeto)-( ese otro no es aún el tercero con mayúsculas)-. En el caso de Alcibíades ese amor previo que creía sentir hacia Sócrates se desvanece cuando Sócrates le dice: < tú crees que tengo lo que no tengo>. (ahí surge el Otro como tercero que impide esa satisfacción de deseo de amor). Por eso tenemos que preguntar : el amor de transferencia en la situación analítica es amor al analista?. Y tenemos que responder: <por supuesto que no>.

Entonces, ¿qué amor es?. Es un juego de amor que se escenifica, se transfiere en la arena analítica, al producirse el encuentro con el otro. Y en esa escenificación es importante diferenciar o no confundir el contenido de lo que se transfiere, con el objeto al que se transfiere. Ese Otro cobra una dimensión muy importante para el establecimiento de la cura porque en base a él se captará algo del deseo inconsciente del analizante a través de las mimbres en las que se engarza.
– Y esas mimbres equivalen a lo que llamamos fantasías inconscientes. La única manera de poder acceder a algo del deseo es a través de las fantasías. Cuando Alcibíades inicia su queja, rememorando sus desgracias de amor no correspondido, nos adentramos en el terreno de la fantasía. En este caso siguen la secuencia historizada sobre el amor no correspondido por Sócrates. (amante y amado). En el acontecimiento analítico, el Analista como Sócrates representa a ese otro, padre, madre, amado, amigo… o cualquier ser querido- del que se espera la satisfacción del amor. Y de la misma manera que Sócrates como representante de ese otro que no correspondió al deseo de amor de Alcibíades, el Analista tampoco puede satisfacer la demanda de amor del analizante ( al ser el representante del Otro que defrauda).

– ¿Y por qué defrauda el Otro?. En el primer momento, no tendría que defraudar. Alcibiades en su postura prepotente, alabanciosa (yo ideal), idealista (ideal del yo) <posición narcisista>, piensa que puede hacerse con el objeto de su amor. Anhela un amor-dual-, donde se satisfaga plenamente el deseo de su amor. Pero la experiencia le dice que ese amor no ha sido correspondido y esa es la queja que en su relato expresa en la denuncia que hace sobre Sócrates a quien a la vez tanto respeta por no ceder a su implacable petición.

– Intentemos entender qué es eso del Otro. Cuando Sócrates le dice a Alcibíades: <no soy lo que crees> y <lo que crees que brilla- agalma- no existe>, inicia un espacio de apertura a una verdad del inconsciente, que se vehicula por medio de la interpretación. <pretendes adquirir lo que es verdaderamente bello a cambio de lo que es solo en apariencia.. y de hecho te propones intercambiar oro por bronce…cuidado no sea que te pase desapercibido que no soy nada>.

En esto que hace Sócrates con Alcibiades es comenzar a devolverle algo de su propio valor que desestima porque piensa que Sócrates, al que admira, lo tiene. Y ahí se inicia el primer encuentro con su verdad inconsciente y también su proceso de restituir lo que valora para su propio haber y no dejárselo en posesión del otro. El proceso del análisis es más complejo que toda esta simplificación, y porque la temporalidad de lo que ocurre con los fenómenos inconscientes no es equiparable al tiempo cronológico. Por eso el recorrido analítico se produce a medio y largo plazo. Y luego se atraviesan elementos que lo complican aún más como pueden ser las fijaciones, las estructuras de funcionamiento y un largo etc, que constituyen materia de posteriores reflexiones.

  • Paradojas del amor:
    1. Lo que se desea no esta en el amado (vamos a llamarle objeto). ¿Entonces?… Lo que se desea no está en conjunción con el objeto porque ese objeto al que se atribuye tener algo, precisamente no lo tiene.
    2. El narcisismo basado en un ideal de belleza o de bien supremo se rompe al aparecer el tercero como otro en el que se deposita una apariencia de saber.
    3. Cuando desaparece el anhelo de seducción, aparece la postura sin artificios, ya no se necesita idealizar la imagen que había sido adornada, impuesta, para conseguir ese amor; entonces surgen aspectos que no se habían desvelado y que ya no son tan deseables ni para el amado ni para el amante.
    4. El psicoanalista en la situación analítica al igual que Sócrates, se desmarca de tener el saber.
    5. Cuando surge la decepción y cae el velo del amor, algo empieza a cambiar(*).

(1) Zeus es el padre de los dioses y engendra junto con Metis a Poros. Poros personifica la conveniencia y la oportunidad. Algo que a su padre Zeus también le caracteriza, puesto que en una ocasión se traga a Metis embarazada de Atenea a la que Zeus da a luz por la cabeza. Metis es considerada en algunas teogonía como una titánide predecesora de los dioses del olimpo y oceánide o hermana de los dioses de los ríos.

(2): Eriximaco es el médico. Representa …- según el escrito de Platón- a muchos otros hombres (pienso que aquí se está refiriendo a la sabiduría comúnmente aceptada de la ciencia y que al interrogarlo de este modo la está poniendo en cuestión.

(*) Me viene a la memoria un joven que accede a mi consulta con síntomas de angustia y con un miedo a que le puede pasar algo y morirse (tumor cerebral, infarto…) No es hasta transcurridas varias entrevistas cuando se da cuenta de que la dedicación al 100/% a su novia, “dándole todo” como dice, de que ha renunciado a su vida, a hacer deporte, a estar a veces con sus amigos, a estudiar, pues había fracasado en los estudios repitiendo cursos…”estaba como ciego”… y ahora la novia se resiente y le dice que ha cambiado que ya no está tan pendiente de ella como antes. Y el se está planteando esta relación….

María Soledad Fontecha Fresno

 

(*II PARTE DE I)

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