ADIÓS A EUROPA

Stefan Zweig nació en una familia de judíos vieneses en 1881. Sus memorias autobiográficas,

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El mundo de ayer (1941) publicada después de su muerte, fueron escritas en el último periodo de su exilio. Se describe el autor como un niño desinteresado en lo escolar y poco constante. Toda su pasión infantil estaba centrada en la lectura. Este detalle y su sensibilidad le condujeron hacía el gran escritor de reconocimiento mundial que llegó a ser.
Su interés por el misterio de la creatividad le llevo a indagar en la vida de grandes intelectuales y músicos y en los recovecos del alma femenina. Habiendo ya padecido la primera guerra mundial, acosado por el régimen de Hitler decidió, a partir de 1936, abandonar su país y residir en Londres. Allí visita a otro exiliado ilustre, Sigmund Freud, querido y admirado gran amigo. Estas visitas al Freud enfermo y anciano pero que conservaba su lucidez intelectual fueron para Zweig una de las vivencias que mitigaron su dolor ante el sentimiento de desarraigo.

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La película de María Schrader abarca una parte de la vida del escritor, se ha centrado en sus últimos años como exiliado, haciendo grandes elipsis y saltos temporales. La realizadora alemana ha dividido este trabajo en varios episodios, que comienzan con una rueda de prensa en Brasil. En esta primera escena la cámara se sumerge en un arreglo floral multicolor que adorna una exquisita mesa de recepción donde será homenajeado el escritor.

Contrasta esta secuencia con el siguiente episodio, ya en Buenos Aires, donde participará en el Congreso del P.E.N club en 1936. Zweig (interpretado por Josef Hader) viaja junto a su segunda esposa, Charlotte, antigua secretaria y correctora de sus textos. En la mesa redonda que tiene lugar en la capital argentina está acompañado de otros escritores judíos y de la prensa. Con gran dificultad, pero ante la presión internacional y la crispación sobre los acontecimientos en Alemania, Zweig se definirá sobre las atrocidades del Régimen nazi. Considera y defiende ante el público del Congreso que el intelectual debe permanecer cerca de sus libros. Ningún intelectual –afirma- está preparado para lo que requiere el liderazgo popular.

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El escritor a través de sus palabras trata de expresar la libertad del pensamiento y la no utilización de la fama para inclinarse del lado de las ideologías. Pero estas palabras no son bien acogidas por quienes le exigen un compromiso en un momento de persecución y guerra en Europa. En los sucesivos episodios la película se va alejando de una cierta frialdad inicial y gana paulatinamente fuerza y emoción. Hay escenas vitales y entrañables en Brasil en pueblos perdidos de la selva en los que el horror nazi parece simplemente un mal sueño. Allí en medio de una comunidad agrícola, Zweig que va camino de Nueva York no puede ocultar su emoción al escuchar un desvaído Danubio Azul interpretado por una pintoresca banda local. El siguiente episodio está centrado en la llegada a Nueva York donde se reunirá con su primera mujer Friderike y con las hijas de ésta. Este encuentro es muy emotivo, Friderike ha podido huir de Europa en guerra gracias a los contactos de su ex marido. Las conversaciones que mantienen en el apartamento de Nueva York muestran las discrepancias entre ambos.
Gracias a su prestigio y sus contactos, Stefan ha tenido el privilegio de viajar seguro. Por el contrario, Friderike narra la angustia de su vivencia, hacinada entre refugiados que intentan escapar desesperados en un barco. El sufrimiento propiciado por la invasión nazi es un núcleo importante de la película porque gira en torno a la conciencia sobre el horror que Frederike trata de transmitir a su exmarido. Este debate fue un leit motiv para el escritor. En demasiadas ocasiones se debatió entre ayudar a los múltiples refugiados judíos perseguidos por el régimen nazi que le piden socorro, pronunciarse o mantenerse en un segundo plano de impotencia que lo va debilitando emocionalmente.

Stephan Zweig fue muy bien acogido en Petrópolis, pequeña ciudad cerca de la selva brasileña lo que le permitía dar grandes paseos, escribir y relacionarse con otros intelectuales. A pesar de ello el escritor se deslizaba como una sombra aprisionado en un proceso melancólico. El último libro escrito en Petrópolis antes de su muerte fue, Novela de ajedrez. El escritor retrata a un exiliado europeo torturado por los nazis mientras viaja en un barco hacia Buenos Aires. Se sabe que unos días antes de la muerte de Zweig, junto a Charlotte, por ingestión de barbitúricos donó sus libros a la biblioteca de Petrópolis y envíó por correo varios manuscritos al extranjero. Canceló el contrato de la casa de alquiler en la que vivía y regalo su perro.
La directora ha rodado el último episodio de forma magistral. Con respeto, pudor y belleza. No vemos a la pareja directamente, sino a través de una visión en off retratada en la mirada de estupor y en el rumor de las plegarias de los sirvientes y amigos. La puerta de un armario de luna en el dormitorio se abre accidentalmente y vemos la tragedia reflejada a lo lejos. Reflejada, quizás, porque a la muerte no se la puede mirar de frente, como al sol.
Tendidos sobre la cama, y vestido él impecablemente, ambos parecen estar reposando. Lotte se recuesta sobre el pecho de Stefan y enlaza con sus manos una de las suyas. Ambos parecen tranquilos como si finalmente hubiese terminado su vagar por el mundo. Sobre la mesilla de noche algunos objetos de uso cotidiano y una carta a los amigos.
…Ojalá pueda ver el amanecer después de esta larga noche. Yo, demasiado impaciente, me voy antes de aquí…
El viaje de la vida de Zweig, malogrado por las desilusiones, por la nostalgia de sus raíces y por oscuros sentimientos de culpa del sobreviviente, termina dolorosamente. El escritor soñaba con una Europa sin fronteras y unida, donde todo ser humano pudiese transitar libremente y en paz. La realidad dramática de los hechos hizo que su mundo de ideales se hundiese para convertir la vida en un conjunto de fantasmas y recuerdos.

 

Magdalena Calvo Sánchez-Sierra

 

 

STEFAN ZWEIG: ADIÓS A EUROPA (2016)
DIRECCIÓN Y GUIÓN: María Schrader
NACIONALIDAD.: Austria, Alemania y Francia.

 

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