MARGARET LITTLE Y WINNICOTT

Con cuarenta y ocho años de edad, trece años después de haber buscado por primera vez ayuda psicológica, Margaret Little consultó a Winnicott. En una de las primeras sesiones sintió con desesperación que nunca lograría que la entendiera. Recorrió la consulta intentando encontrar un medio de comunicación y se lanzó sobre un florero con lilas blancas, lo hizo trizas y lo pisoteó.

Winnicott salió de la habitación y regresó al terminar la hora. La encontró ordenando el revoltijo y exclamó: “Podía suponer que haría eso más adelante”. Al día siguiente una réplica exacta reemplazaba al florero. Unos días después Winnicott le dijo que había roto algo valioso para él.

Winnicott

Unas semanas más tarde, durante toda una sesión, se apoderaron de ella unos espasmos de terror. Little se aferró con firmeza a las manos de su analista hasta que se liberó de los espasmos. Al finalizar Winnicott le dijo que estaba reviviendo la experiencia de su nacimiento y le sostuvo unos minutos la cabeza. Little lo rememoró después como el “nacimiento a una relación”, a través de sus movimientos espasmódicos. Nunca más volvió a experimentar esos espasmos. Sigue leyendo

LOS SUEÑOS SEGÚN LEÓN GRINBERG

León Grinberg* dedicó toda su vida a la enseñanza y a la práctica del psicoanálisis, alcanzando una gran popularidad. Tanto en España, donde acabó residiendo, como en el mundo psicoanalítico internacional a través de libros tan originales como “Culpa y depresión” o “Psicoanálisis de la experiencia migratoria”. Respecto al tema onírico que nos ocupa, perfiló tres valiosas aportaciones con las que usar mejor los sueños durante los tratamientos.

pesadillas

En primer lugar, Grinberg se fija en la cantidad de pacientes que le cuentan sueños de la víspera al llegar a la primera sesión de la semana. ¿Qué sentido tiene? ¿Será acaso una forma de expresar las vivencias sobre la separación del fin de semana? Tanto respecto de aquello que sienten que han dejado a medio analizar, como sobre lo que se figuran de loque hace su terapeuta durante esos días en que las sesiones quedan interrumpidas.

Así pues, estos “sueños del día lunes” (1960) indican cómo viven las personas las separaciones y las pérdidas, así como el descontrol y otras defensas con las que se las procuran arreglar. Las “rutinas” de la vida diaria se han abandonado temporalmente. Según la forma de ser de cada persona, el grado de ansiedad varía. Lo mismo ocurre con las fantasías que se nos ocurren y con las relaciones personales que sugieren los argumentos de nuestros sueños. En especial, si nos enfadamos y hasta odiamos, van a resultar sentimientos difíciles de encajar. A veces toma la forma de las relaciones sexuales entre una pareja, del abandono y hasta de la muerte.  Sigue leyendo