ADOLFO SUÁREZ

Figura histórica, providencial e irrepetible para España al igual que lo fuera Mandela para Sudáfrica. Ambos ocuparon enclaves de poder singulares y excepcionales desde donde era posible transformar el sistema político y social tanto hacia la construcción como hacia la destrucción; desde una actitud de dejar hacer, a otra, de coger el toro por los cuernos.

Su visión, estrategia, gestión y legado son lo real y verdaderamente constituyentes, pues han generado un estado de relaciones humanas inédito entre los distintos actores pues han sido capaces de ordenar e integrar un sistema social y político desarticulado, obsoleto, primitivo, rígido y caótico conviertiéndolo en otro articulado, moderno, actualizado, flexible y ordenado. Sin ese necesario consenso emocional y humano nada habría sido posible por mucho que los legisladores hubieran escrito los más depurados textos constitucionales.

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En sentido opuesto, un ejemplo  es la oportunidad perdida tras la Constitución liberal de las Cortes de Cádiz de 1812; auténticamente moderna para su tiempo, inspiradora de muchas otras constituciones modernizadoras, tanto en Latinoamerica  como en Europa. ( Lamentablemente frustrada en España por Fernando VII y su sometimiento a Napoleón).

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