DIFICULTADES ESCOLARES EN LA PUBERTAD

La pubertad sobreviene en torno a los diez-trece años de edad, poniendo fin al período infantil. Con la llegada de la pubertad se dan los primeros signos de cambios hormonales y emocionales, siendo éstos últimos los que en ocasiones dan lugar a reacciones intensas, impredecibles e incontrolables, que llegan a asustar tanto al púber como a la familia y a la escuela. Son cambios que pueden mostrarse a través de la rebeldía o de la inhibición

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Las manifestaciones variarán en función del nivel de maduración que el púber haya podido ir alcanzando  a lo largo del período infantil. Cuanto mayor sea la dependencia de los padres, más convulsamente será vivida esta nueva etapa y más proclive será el o la púber a las descargas motrices presididas por la impulsividad.

Un mayor nivel de desarrollo psíquico le permitirá echar mano de aptitudes personales como la cognición, la memoria, la tolerancia a la frustración, la conciencia de sí mismo y la capacidad para diferenciar entre fantasía y realidad o entre pensamiento y acción.  En cambio, aquel que permanezca muy apegado a su entorno y a lo real, necesitará reivindicarse como sujeto independiente, la mayoría de las veces fracasando en los estudios, no sólo como una forma de rebeldía, sino también de hacer saber a su entorno que algo no va bien internamente.

Con frecuencia encontramos en la práctica clínica que a estos púberes se les tilda de vagos o incapacitados intelectualmente… cuando lo cierto es que, en la mayoría de las ocasiones, lo que esconde su fracaso escolar son vivencias depresivas no elaboradas suficientemente.

ELSA DUÑA