LA VIDA SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA

Recientemente se ha podido leer en los medios de comunicación que, entre los adolescentes de 16 años, se ha convertido en un «rito de iniciación» tener relaciones sexuales exactamente a esa edad, siendo tachado de raro, «friky», quien no accede a ellas.

Se diría que los jóvenes de hoy en día se inician cada vez más temprano en la sexualidad… ahora bien, ¿en qué sexualidad se inician? ¿en una sexualidad como manifestación de afecto y deseo hacia el otro? ¿o como forma de apoderamiento, incluso de relación interpersonal de usar y tirar?

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Hay ocasiones en las que, escuchando las conversaciones de algunos grupos de chicas y chicos, se podría decir que las relaciones entre iguales sugieren más una «cacería» que una ocasión de encuentro y descubrimiento de alguien diferente a uno mismo. Sigue leyendo

PSICOSOMÁTICA PSICOANALÍTICA (II)*

El segundo grupo de pacientes corresponde a sujetos que presentan toda una serie de trastornos funcionales; son los que habitualmente llamamos pacientes psicosomáticos, aunque a mí no me gusta esa denominación. Por trastornos funcionales entendemos aquellas alteraciones del funcionamiento corporal en las que no hay ni lesión ni malformación de órgano. Aquí aparecen trastornos gástricos, respiratorios, circulatorios, inmunológicos, hormonales, cutáneos, cefaleas, etc.

En mi experiencia clínica, este tipo de alteraciones nos las encontrábamos con mucha frecuencia en pacientes que consultaban por otros motivos o eran pacientes que nos eran remitidos por médicos más sensibilizados con los conflictos  psíquicos que comprendían que las terapias orgánicas que ellos administraban no eran suficientes para la curación o mejoría de estos cuadros. Con la mayor divulgación que ha tenido la psicología y psiquiatría, cada vez se van dando más pacientes que consultan específicamente por esta sintomatología, pero sigue siendo muy frecuente que nos lleguen después de un periplo fallido por consultas médicas. Lo que encontramos en estos pacientes es una mala gestión de los afectos.

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El afecto es la vía específica de descarga de las tensiones psíquicas. Al mismo tiempo podemos comprobar que su expresión es siempre somática. El miedo nos hace poner tensa toda nuestra musculatura, empalidecemos, el ritmo cardíaco se acelera, etc. Sabemos que es miedo por la percepción de una amenaza real o fantaseada, y ante esa amenaza todo nuestro organismo reacciona. Un disgusto durante una comida puede alterar la digestión y esta alteración puede cronificarse en personas insatisfechas, sobre-exigentes, ambiciosas, etc. Las crisis de angustia o de ansiedad producen toda una serie de alteraciones del funcionamiento corporal. No es necesario que describa aquí todas las reacciones que nuestro cuerpo experimenta cuando nos enamoramos, cuando sentimos rabia, rencor, odio, etc. Es precisamente cuando no podemos reconocer nuestros sentimientos y/o expresarlos, cuando nuestro cuerpo termina reaccionando de una manera aparentemente enloquecida provocando distintos tipos de alteraciones funcionales. Si escuchamos al paciente podemos descubrir que esas disfunciones pueden tener que ver con aquellas reacciones orgánicas que debieron producirse si el afecto hubiera sido reconocido.

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Cuando nuestros pacientes pueden restaurar el flujo de sus afectos, cuando pueden gestionarlos mejor, normalmente el órgano alterado vuelve a funcionar normalmente. Desde muy pronto Freud entendió que el afecto retenido tenía un efecto tóxico en el organismo. Precisamente su primer método terapéutico consistía en recuperar el recuerdo de la escena traumática, situación frente a la que no había podido reaccionar adecuadamente, para hacer poder hacer a posteriori la descarga de la tensión retenida. Como ya he dicho, luego descubrió que la psicogénesis del mecanismo de la conversión, de su traslado al cuerpo, era más compleja, pero este primer axioma que sostiene que la tensión no descargada se termina expresando por medio del cuerpo de una manera patológica, no queda contradicho y hoy en día tiene mucha importancia en psicosomática. En mi experiencia de trabajo me he encontrado con mucha frecuencia con este tipo de problemática. Encuentro que la psicoterapia ayuda al paciente para que pueda reconocer y expresar sus sentimientos y esto tiene un efecto terapéutico de primer orden.

Fco. Javier Alarcón

(II)*Esta serie de PSICOSOMÁTICA PSICOANALÍTICA se compone de cuatro entradas (posts) que irán apareciendo en las próximas semanas. Publicamos la segunda. Atentamente.

LOS ADOLESCENTES Y LA SELECTIVIDAD  (En el peor momento)  

Si algo caracteriza al adolescente es la palabra cambio.  Cambio físico (el llamado “estirón”). Cambio en la esfera sexual con el desarrollo de los genitales y capacidad para la reproducción.  Intenso interés por la pertenencia a un grupo extrafamiliar con manifestaciones de rebeldía para con el grupo familiar.  Idealización de otro u otra donde se depositan todas las aspiraciones de aceptar y ser aceptado, personal en general y sexual en particular. Desarrollo intenso de la capacidad mental de la abstracción y simbolización, y el duelo por el pasado infantil con el correspondiente temor a crecer y tornarse adulto, así como las fuertes tendencias regresivas, o sea, el deseo de volver a la infancia.

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Todo lo anterior se traduce en una gran confusión acerca de quién es, qué desea ser, que aspira en lo personal, en lo afectivo, en lo laboral/profesional y en lo social.

Entonces en este momento tan trascendental de cambio y confusión, la sociedad le pide que realice la selectividad para escoger lo que desea hacer en el futuro y así ganarse la vida. ¿No parece todo esto incongruente? ¡a mi modo de ver sí!

 

Juan Hernández-Rodríguez.