FREUD Y ZWEIG

El escritor austríaco Stefan Zweig (1881-1942) en sus memorias, “El mundo de ayer”, trazó uno de los más bellos retratos de Freud que se hayan escrito:

“Había conocido en Viena a Sigmund Freud, ese espíritu grande y fuerte que como ningún otro de nuestra época había profundizado, ampliándolo, en el conocimiento del alma humana, en una época en que todavía era amado y combatido como hombre huraño, obstinado y meticuloso. Fanático de la verdad, pero a la vez consciente de los límites de toda verdad… se había aventurado en las zonas terrenales y subterráneas del instinto, hasta entonces nunca pisadas y siempre evitadas con temor, es decir, precisamente la esfera que la época había solemnemente declarado “tabú” “.

Stefan Zweig

Zweig reencuentra a Freud anciano y enfermo en su exilio londinense:

 “Por primera vez descubrí a un verdadero sabio, que se había elevado por encima de su propia situación, que ni siquiera percibía ya el sufrimiento y la muerte como una experiencia personal, sino como objetos de consideración que superaban a su persona; no menos que su vida, su muerte fue una hazaña moral”.

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