EFICACIA REAL DE LOS PSICOFÁRMACOS EN ADULTOS Y NIÑOS

La influencia en el pensamiento médico de la industria farmacéutica ha sido puesta en perspectiva por las aportaciones relativamente recientes de los medios periodísticos, científicos y médicos, que este articulo intenta recoger. Esta influencia, que es determinante en la forma contemporánea de practicar y entender la medicina, en ninguna especialidad lo es tanto como en la psiquiatría , no sólo define los tratamientos sino las propias concepciones diagnósticas.

Por ejemplo, hemos llegado a creer firmemente que la psiquiatría ha hecho un gran progreso en tratar la enfermedad mental en los últimos cincuenta años, que los científicos descubren las causas de los trastornos mentales y las compañías farmacéuticas desarrollan un número de medicamentos eficaces para estas enfermedades. Sin embargo, y aquí puede estar el lío, hoy en día hay muchísimos más enfermos mentales que antes. Dado este avance en nuestros cuidados deberíamos esperar a que el número de personas invalidadas por trastornos mentales en cifras per cápita, debería haber declinado desde que aparecieron los fármacos y tras la aparición de Prozac en 1988. Por tanto, tendríamos que haber asistido a un descenso bifásico en la caída de los ratios de invalidez por enfermedad mental. En lugar de esto, a medida que la revolución psicofarmacológica se ha desarrollado, el número de enfermos mentales, se ha disparado hasta el cielo. Más aún, este aumento en el número de personas incapacitadas mentalmente se ha acelerado más aún desde la introducción del Prozac y de otras drogas de segunda generación. La cifra total, se ha multiplicado por tres. De éstos, el 46 % por trastornos afectivos (whittaker 2011 4-11).* Quizá lo más perturbador sea que toda esta peste se haya extendido a la población infantil.

trastorno mental

La elección de Reagan en el año 80 marcó quizás el factor más fundamental en la ascensión de las grandes compañías de la gran industria farmacéutica con un cambio en el ethos público acerca del amasar riqueza mientras la ética científica pasó a hacerse una ética comercial como nunca antes había sucedido.

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ENFERMAR EN LA CRISIS: ¿ENFERMAR EN LA MENTE O ENFERMAR EN EL CUERPO?

El psiquismo humano se encarga de gestionar tanto de las tensiones internas (del cuerpo) como externas (la realidad). Para ello cuenta con dos recursos fundamentales; uno satisface directamente algunas necesidades, y el otro transforma la energía de las tensiones somáticas (del cuerpo) en necesidades psíquicas. La trasformación de una tensión del cuerpo, como la necesidad de alimento o sexo  a la mente tiene la ventaja de que se pospone la satisfacción para un momento más favorable para su realización.

En las situaciones ordinarias, una persona con un funcionamiento normal se las arregla mejor o peor para lograr un equilibrio. Sin embargo, las situaciones extraordinarias, como son las crisis de la vida, por ejemplo, debidas  la pérdida de un ser querido, o a una mala situación económica, provocan un aumento de la tensión interna, y una frustración externa, que ponen a prueba la capacidad de gestión de esas tensiones.

La persona entra en una situación de sobreesfuerzo, porque su funcionamiento mental tiene mucho más trabajo y con resultados más pobres. En la situación de crisis la gestión de las tensiones puede fracasar, lo  que le lleva a la persona a enfermar. Si la gestión fracasa pero consigue  mantener esas tensiones en forma de conflicto psíquico la persona enfermará en su mente, lo que habitualmente llamamos enfermedad mental, como la depresión. La segunda posibilidad es que las tensiones desborden la capacidad de gestión  mental y su consecuencia será que la tensión no se mantendrá en un registro mental, y la persona enfermará en el cuerpo. Conclusión: La crisis traen riesgos para la salud mental y física.

Que un individuo enferme en un nivel  físico o psíquico  dependerá de su capacidad de gestión, y del nivel  de la misma.

 

crisis

Mikel  Zubiri