IDENTIDAD O SUBJETIVIDAD: EL PEQUEÑO NICOLÁS

Hace pocos días en Madrid un jóven apodado en los medios de comunicación el pequeño Nicolás, producía el asombro de cualquier ciudadano que hubiera accedido a alguna de las fuentes informativas disponibles, prensa, radio, o TV. Lo más llamativo es que debido a sus artimañas este joven había aparentado, tanto ante sus compañeros de universidad como en los circuitos sociales en los que se movía, ser alguien importante; se jactaba de llevar billetes de 500 €, gastaba en consumiciones – ante espectadores- hasta 2000 €, y cerraba operaciones en un chalet del Viso; además se procuraba un chófer porque no tenía carnet de conducir, y se invitaba a acontecimientos sociales de alto standing y de gente del poder político y económico. En términos morales se le calificaría de impostor. En términos psicológicos nos encontraríamos con un intento estudiado e intencionado de aparentar ser importante, para producir admiración, consideración y aceptación en un entorno que intenta conseguir como alcanzable. No se trataba de suplantar la identidad, aunque él mostraba ser alguien distinto del que en realidad era. Lo más curioso es que los de su alrededor picaron” y se creyeron su farsa.

nicolás

¿Qué puede producir este episodio cuando se descubre el engaño?. Emociones varias, sin duda. Pero sobre todo para los receptores, para aquellos ante quien se presentaba la farsa, seguro que se han sentido estafados; ante el engaño es inevitable que uno se sienta un poco tonto, algo devaluado, por haberse fiado sin pruebas, como a ciegas, de la puesta en escena. Sigue leyendo