PSICOSOMÁTICA PSICOANALÍTICA (*IV)

Nuestro trabajo como psicoanalistas con estos pacientes se dirige a varios niveles: la psicoterapia con pacientes con un funcionamiento operatorio, ya sea provocado por una situación traumática actual pero con una trayectoria de un funcionamiento mental normal, o crónicos que suelen tener una historia de relaciones tempranas pobres, carenciales, abandónicas, etc. Son pacientes generalmente que están en un estado de fragilidad por su  pobreza en las relaciones afectivas, sentimentales, falta de intereses vitales (algunos de ellos apenas desarrollan actividades que les permiten la satisfacción de sus necesidades más básicas).

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La psicoterapia de orientación psicoanalítica puede ayudar a estos pacientes a recuperar sus recursos emocionales, sus habilidades sociales, sus intereses intelectuales o artísticos etc. En nuestra experiencia, estos pacientes no suelen demandar asistencia psicoterapéutica directamente, sin embargo en las consultas médicas y en los centros de salud mental suelen aparecer con crisis de angustia difusa, con cuadros repetidos de enfermedades no muy graves y algunos sanitarios más sensibles a este tipo de problemas, los derivan a la consulta del psicólogo. El problema de la depresión esencial es que al no tener una sintomatología positiva, llamativa, no despiertan la alarma de la familia o de los sanitarios y solo es diagnosticada a posteriori, cuando ya han aparecido enfermedades más graves.

El otro nivel de atención psicoterapéutica es cuando la enfermedad ya se ha desencadenado. La aparición de la enfermedad no solo consiste en que un proceso patógeno da la cara por medio de sus síntomas, con todo el sufrimiento que implica por sí mismo, también supone un trauma psíquico de mayor o menor cuantía. El impacto de la enfermedad supone una herida en nuestra auto-estima que puede tener una gran importancia y al mismo tiempo la confrontación con un sinsentido desquiciante. Cuando enfermamos de una enfermedad grave uno de los primeros impactos es la sensación de desamparo que se despierta en nosotros. Nos sentimos tremendamente vulnerables y nuestro amor propio, nuestro narcisismo se resiente mucho. El temor a la muerte se presenta de una manera descarnada.

Creo que la creación de asociaciones de enfermos, sobre todo de enfermedades graves, viene a cubrir en muchos casos esta necesidad de escucha, apoyo. El beneficio que reportan no es solamente la mejor gestión y acceso a los recursos curativos y paliativos de estas enfermedades. También tiene la importancia afectiva de la contención, el acompañamiento, la solidaridad. Cada vez es más muy frecuente la instauración de psicoterapias de grupo tanto en asociaciones de afectados por enfermedades graves, como por las unidades de salud mental de algunos hospitales públicos. Yo he tenido la ocasión de supervisar a algunos colegas que hacían estas labores y he visto de primera mano la utilidad que tenían para estos pacientes tanto las psicoterapias grupales como individuales. En los momentos de crisis, la mayor utilidad de las psicoterapias es el apoyo, el ayudar a que los pacientes descubran y desarrollen al máximo sus recursos mentales, sus posibilidades de satisfacción en todos los niveles. Está más que comprobado que los pacientes que reciben ayuda psicoterapéutica suelen tener mejor evolución en su enfermedad.

En un segundo momento, las psicoterapias ayudan a un replanteamiento de sus vidas encaminado a la instauración de hábitos más saludables, tanto en el plano biológico, como el emocional. Esto es muy importante para elaborar la herida narcisista que implica la enfermedad. Cuando uno ha visto a la muerte de cara, es muy difícil no hacer una reevaluación de la propia vida. La psicoterapia permite a muchos pacientes no perder esta segunda oportunidad que, a veces, les da la vida.

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También me ha tocado en algunos momentos ayudar al bien morir de un paciente cuya enfermedad ha sido irreversible. Creo que esto también tiene una gran importancia.

No quiero terminar esta exposición sin hacer referencia a la importancia que tiene la buena salud mental y buen entrenamiento de los profesionales que se dedican a estos menesteres. El contacto con pacientes graves es muy iatrogénico. Hace poco me comentaba un colega  al que pidieron que supervisara a los psicólogos que trabajaban en una Asociación de pacientes de cáncer, que una de las primeras cosas que notó era la alta rotación de profesionales dedicados a este menester. Dejaban el trabajo relativamente pronto y con dificultades personales porque el estrés era muy alto. Se quemaban muy pronto. La supervisión permitió trabajar con más eficacia, pero también ayudó a los profesionales a protegerse mejor y manejar mejor sus propios sentimientos. Vieron que la psicoterapia grupal era bastante eficaz, pero también, que la supervisión grupal les ayudaba a tramitar mejor sus propias ansiedades.

 
Fco. Javier Alarcón

(IV)*Esta serie de PSICOSOMÁTICA PSICOANALÍTICA se compone de cuatro entradas (posts) que han sido publicadas en las semanas anteriores. Publicamos la cuarta. Atentamente.

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