HAY QUE ESCUCHAR A LOS POETAS

“En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…… ¿Qué no quieres acordarte? ¿Pero, por qué…? no me dejes con la intriga….yo quiero ir a ese lugar, quiero conocer a ese hidalgo….

– Ah! que ya no vive.

– ¿Cómo… ¿que no vivió nunca?… ¿que es ficción?………

– Uhmmm….eso ya es otra cosa…. tendré que buscarlo en los libros.

 

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Sí, ellos; mis amigos. No, mejor dicho; mis compañeros. Van conmigo adonde yo quiera. Me hablan, me muestran el mundo. A veces los trato un poco mal, los doblo, los pintarrajeo, hago señales… incluso escribo en los márgenes, pongo signos exclamatorios cuando no estoy de acuerdo con lo que dicen o cuando quiero dejar una marca profunda en lo que dicen…bueno, pues a pesar de todo, siempre están ahí. ¿Sabes? a veces parece que me están hablando a mí. Cuentan cosas que también a mí me han pasado. Uff, ¡que tranquilidad!, cuando puedes identificar tus propios problemas con los de otros. Bueno, no te diré más que en alguna ocasión ha sido ahí, en el libro, donde he encontrado, si no, la solución…sí, un camino por el que transitar hasta llegar a ella. Lo que te digo… ¡anda que no le debemos gratitud a los libros!

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MINORITY REPORT

La banalización de la intimidad. En Minority Report (2002), Spielberg adapta un relato de Philip K. Dick y entrega una fantasía arrolladora, situada en un mañana en que los agentes de la ley son capaces de leer la mente de los asesinos antes de que estos hayan cometido su crimen.

Durante seis años, Washington D.C se ha  visto libre de homicidios. El jefe de la Unidad Pre-Crimen es acusado de un futuro asesinato y solo dispone de pocas horas para descubrir quién le ha tendido la trampa o será víctima del sistema “perfecto” que él mismo ayudó a crear.

En junio de 1971 The Washington Post publicó los papeles del Pentágono. Al año siguiente sus periodistas Woodward y Bernstein destaparon el caso Watergate. Este año, junto con The Guardian londinense, revelaron que la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU (NSA), cuenta con un programa de cibervigilancia masiva, gracias a otra filtración, en este caso de un exanalista de la CIA, Snowden. Patriota o no, los documentos indican que el programa PRISMA, calificado de alto secreto, es la  “fuente número uno de documentación para los informes analíticos y de inteligencia de la NSA”. Microsoft, Google, Apple y Facebook están implicados.

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Dejamos rastros digitales por todas partes. Con la excusa de garantizar nuestra seguridad se adoptan los métodos más sofisticados de una lógica de mercado donde la información personal es una mercancía más.

“La única cosa que hace la vida posible es la permanente, intolerable incertidumbre: no saber lo que viene después”, dice la escritora Ursula K. Le Guin.

El psicoanalista trabaja con el paciente en el respeto y la construcción de la intimidad compartida. Pero en lo privado, la intimidad se ha banalizado; se la intenta transformar en un conjunto manipulable de datos obtenidos continuamente a partir de nuestros propios artilugios electrónicos.

El libro y el psicoanálisis están unidos. El gran  Philip Roth dice: “La clave no es trasladar  libros a pantallas electrónicas. No es eso. No. El problema es que el hábito de la lectura se ha esfumado. La concentración, la soledad, la imaginación que requiere el hábito de la lectura”.

La concentración, la capacidad de estar a solas, la imaginación, la valentía que requiere el psicoanálisis.
Ricardo Jarast