LA VIDA SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA

Recientemente se ha podido leer en los medios de comunicación que, entre los adolescentes de 16 años, se ha convertido en un «rito de iniciación» tener relaciones sexuales exactamente a esa edad, siendo tachado de raro, «friky», quien no accede a ellas.

Se diría que los jóvenes de hoy en día se inician cada vez más temprano en la sexualidad… ahora bien, ¿en qué sexualidad se inician? ¿en una sexualidad como manifestación de afecto y deseo hacia el otro? ¿o como forma de apoderamiento, incluso de relación interpersonal de usar y tirar?

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Hay ocasiones en las que, escuchando las conversaciones de algunos grupos de chicas y chicos, se podría decir que las relaciones entre iguales sugieren más una «cacería» que una ocasión de encuentro y descubrimiento de alguien diferente a uno mismo. Sigue leyendo

PETER PAN Y JAMES BARRIE

Los dibujos animados, las películas y el teatro han adoptado al personaje de Peter Pan como símbolo casi universal del muchacho que no quiere crecer. Es el amigo de Wendy, la hermana mayor de Jean y Michel, tres muchachos cuyos padres han salido por la noche. Peter convence a Wendy para que la siga al país de “Nunca Jamás”. Allí le contará historias y hará casi de mamá con ella y sus dos hermanos. La pequeña Campanilla se pondrá celosa, y Wendy deberá también hacer de madre de “los niños perdidos”. Peter Pan les conducirá por su país para conocer a una tribu de pieles rojas; pero sobre todo será el capitán Garfio y sus piratas los mayores enemigos.

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Es poco conocido que el mismo actor que hace de padre de los niños interpreta el papel de Garfio, como si sugiriera que el conflicto con el padre es de primera magnitud. Garfio no perdona a Peter Pan que le ha cortado la mano, y porque después un cocodrilo le persigue sin tregua.

Garfio secuestra a la muchacha india con la esperanza de que Peter querrá salvarla, y tras una batalla consigue liberarla. Campanilla la celosa revela a Garfio el escondite de Peter y este pretende envenenarle, capturando a los niños perdidos y a Wendy con sus hermanos.  Sigue leyendo

UN SORDO QUE GESTÓ LA MÚSICA MÁS MARAVILLOSA

Acerca de Beethoven a los 187 años de su muerte

“Fidelio y la Oda a la alegría, esas flechas del idealismo revolucionario. Beethoven, el Prometeo que es castigado por los dioses y magnificado, porque nos ha dado el fuego nuevo, la chispa divina”, Pierre Boulez (Puntos de referencia).

Los seres humanos tenemos, entre otros rituales, los correspondientes a la libertad, ese lugar donde lo más esplendoroso del espíritu y lo más estremecedor de la carne hacen de una dicotomía siempre frustrante un acorde único y espléndido. Los pentagramas de Beethoven son uno de los espacios donde se asienta ese ritual de la libertad. Esa música que signa nuestra vida cotidiana, nuestra sensibilidad, nuestras costumbres. Los derechos del hombre son el titular de la batalla que el ser humano libra por la convivencia armónica, los derechos elementales y la solidaridad social. Cuando Leonard Bernstein, ante la caída del muro de Berlín, dirigió frente a la puerta de Brandemburgo una interpretación conmovedora de la Novena Sinfonía de Beethoven en la que la palabra alegría (Freude) fue sustituida por libertad (Freiheit), dio en la tecla de lo que esos pentagramas de Beethoven significaban para la humanidad, adquiriendo su validez universal y por ello transformándose en alegoría cósmica de un hombre sordo y libre.

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El espíritu iluminista de Beethoven (la fraternidad humana, el triunfo de la verdad, la lealtad, la lucha por el triunfo del amor, la exaltación del héroe, los ideales de la libertad, la lealtad, la perseverancia y el sacrificio) junto con su pasión romántica, hacen de él el portavoz de un sentido del mundo complejo, alejado de caminos de sentido único. Cuando en Fidelio, el coro de los prisioneros, exalta la alegría de su liberación, lo que está en juego, reivindicando su validez ecuménica, es justamente el derecho a la libre expresión de nuestras vidas, a liberarnos de los catacúmbicos recesos de la celda, a poder gritar nuestra esencia de seres humanos sin renuncias ni postergaciones.“¡Oh, libertad, vuelve a nosotros!” dibujan las gargantas hasta un momento antes atenazadas.

Beethoven, más que cualquier músico, ha sido objeto de diversas interpretaciones. La densidad humana del personaje, sus arrebatos temperamentales, sus dramas familiares, su vocación ética, su aislamiento, lo han trasformado en la insustituible voz del humanismo. Gustav Mahler lo llamó heftig ausbrechend (“la violenta erupción”) y eso fue Beethoven, un mar bravío que hizo del ser humano el destinatario de lo más noble que lo humano ha podido gestar. Por eso es de justicia imperecedera recordarlo también en estas fechas.

 

Arnoldo Liberman y Ariel Liberman