LO QUE NO SE EXPLICA SOBRE LOS ABUELOS

Los abuelos parecen cada vez más importantes en las modernas vidas de las familias, en la medida en que se ocupan más de los nietos, además de que siguen siendo consultados por sus hijos, en cuanto se convierten a su vez en padres, y son un modelo de identificación. La antropóloga Margaret Mead escribió que la brecha generacional puede ser cruzada de tres maneras, según que los hijos vayan a hacer exactamente igual que lo que hicieron sus padres, o bien, en el otro extremo, que sean los padres quienes aprendan de los hijos en función del cambio de costumbres y de los nuevos conocimientos. Esta brecha generacional no es ajena a la forma de repetición de los conflictos inconscientes por los pacientes cuando tienen en mente las imágenes de sus propios padres.

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En los estudios recientes se propugna que, en cuanto que queda embarazada una mujer, sin quererlo ni buscarlo, le acuden a la mente las imágenes olvidadas de su infancia: cómo fue criada ella, la historia de sus deseos de maternidad desde que jugaba con las muñecas, los conflictos pendientes con sus propios padres. Todo ello se conjunta con los planes de crianza de su nuevo hijo, a quien va notando cada vez más en su tripa. De ahí que el equilibrio que logra la madre gestante va a ser reelaborado y continuado en el puerperio. Sigue leyendo

ACERCA DE LA PERVERSIÓN FEMENINA

Muy pocos autores han pensado que la perversión femenina está indisolublemente ligada a la función materna, que la mujer puede tener perversiones y que las expresa con todo su cuerpo, ya que su sexualidad es más difusa, más extendida que la del hombre. No es el caso de Estela V. Welldon, psiquiatra de nacionalidad argentina que vive y trabaja en Londres, formada en la Clínica Menninger de EEUU, fundadora de la Asociación Internacional de Psicoterapia Forense, Doctora honoris causa por la Oxford Brookes University en 1997 y Miembro Honorario de la Asociación Psicoanalítica de Norteamérica desde 2013.

Comenta R.H. Etchegoyen en el prólogo del libro de esta autora recientemente aparecido en España (2013) en la Editorial Psimática por iniciativa de su Director Manuel Esbert, que por diversas razones psicológicas, psicoanalíticas y sociológicas resulta más sencillo aceptar que las mujeres sufren la violencia y el abuso y que no son, también, capaces de producirlos. Freud sabía perfectamente que hay perversiones sádicas y masoquistas tanto en los hombres como en las mujeres, pero siempre resultaba posible sostener que la mujer sádica usa el látigo como su pene y así queda firme la perversión como intrínsecamente masculina.

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El libro de Estela V. Welldon trata de explicar que la perversión femenina no va sólo dirigida a su compañero sexual, sino más frecuente y solapadamente hacia su hijo/a. El maltrato, la severidad excesiva al educarles y los ataques a su cuerpo y su mente, son expresiones de una conducta perversa que por lo general pasa inadvertida para los demás y hasta para la misma mujer.

Tras varios años de reflexión, Estela V. Welldon pone de manifiesto que puede aplicarse a la mujer-madre el concepto psicoanalítico de perversión en su sentido estricto, en cuanto está en juego una pulsión que falla. La autora postula que la perversión femenina tiene una raíz lejana: la privación que sufrió de niña frente a su propia madre. Repite así, principalmente para vengarse, la dolorosa experiencia que sintió frente a una madre que le negó la posibilidad de ser y la trató como una parte de ella misma. Desde este punto de vista, la perversión femenina puede entenderse como una defensa maniaca, fuertemente sádica, frente al miedo terrible de perder a la madre.

El papel importantísimo que la madre tiene en el desarrollo del hijo o de la hija ha sido exhaustivamente estudiado por muchos autores. Pero lo que hace que sea original e importante la obra de Estela V. Welddon “Madre, virgen, puta. Un estudio de la perversión femenina” es pensar en la desdichada historia de algunas mujeres que llegan a ser madres con la pesada carga de una infancia muy dolorosa. La autora rescata la marca transgeneracional de la madre (y la abuela) en la hija, que siempre repite la misma y desdichada historia.

La perversión femenina conlleva siempre una suerte de abuso de poder por parte de la madre, que realiza en contra de sí misma y de sus hijos. La maternidad le brinda a la mujer ocasión de tener un completo dominio de la situación y ejercitar sobre sus hijos y sobre su pareja las propias experiencias traumáticas que padeció en su infancia. La mujer madre que no aprendió por experiencia lo que significa ser amada y cuidada, mal podrá ejercitarla cuando se enfrente a la maternidad.

El British Medical Journal, en su sección Medial Classics ha comentado que el trabajo de Estela Welldon ha desafiado la noción generalizada de que las mujeres no sufrían de perversiones. Sus ideas renovadoras han causado una profunda impresión en la comunidad psicoanalítica y en las pensadoras feministas, que afirman que las mujeres siempre son víctimas indefensas e impotentes ante el abuso sexual y la violencia de género por parte de los hombres. En este artículo podemos leer que antes del trabajo innovador y bien documentado de Welldon, se pensaba que la criminalidad de las mujeres se limitaba básicamente a la prostitución y el hurto en tiendas. Welldon ha demostrado que las mujeres sufren realmente de perversiones, y que para muchas que buscan ayuda su aislamiento se acentúa porque la inmensa mayoría de los profesionales hacen oídos sordos al sufrimiento de estas mujeres por una insuficiente comprensión de la psicopatología femenina.

Desde 1988, cuando el libro de Welldon apareció en Inglaterra, se han escrito varios otros libros sobre esta grave psicopatología y sobre los cuidados que el Estado debería de asumir para con las madres y sus bebés, no sólo desde la perspectiva de salud mental, sino desde el punto de vista legal y jurídico.

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 El tema que plantea estela V. Welldon ha permitido desarrollar las posibilidades de intervención en el campo clínico tanto como fomentar la creación de servicios que permitan socorrer a estas madres e instruir mejor a jueces/zas y magistradas.

Asimismo, existen al menos dos producciones, cinematográfica una y teatral otra, basadas en este libro. En 1997 Carine Adler escribió y dirigió “Under the Skin” (Bajo la Piel), actuando Estela V. Welldon como consultora del guión. En octubre de 2008, en el teatro Kings Head de Londres se estrenó la obra musical “Rue Magique”, escrita por Brett Kahr, basada en un capítulo del libro de Welldon.

“Madre, virgen, puta” además de haber sido el primer tratado que conceptualizó el uso de la maternidad como perversión, ha ayudado a entender la construcción de la esencia de los actos antisociales y delictivos que están frecuentemente ligados a la relación madre-hijo, que pueden ser el resultado de procesos transgeneracionales originados en una maternidad defectuosa.

 

Francisco Muñoz