LO QUE NO SE EXPLICA SOBRE LOS ABUELOS

Los abuelos parecen cada vez más importantes en las modernas vidas de las familias, en la medida en que se ocupan más de los nietos, además de que siguen siendo consultados por sus hijos, en cuanto se convierten a su vez en padres, y son un modelo de identificación. La antropóloga Margaret Mead escribió que la brecha generacional puede ser cruzada de tres maneras, según que los hijos vayan a hacer exactamente igual que lo que hicieron sus padres, o bien, en el otro extremo, que sean los padres quienes aprendan de los hijos en función del cambio de costumbres y de los nuevos conocimientos. Esta brecha generacional no es ajena a la forma de repetición de los conflictos inconscientes por los pacientes cuando tienen en mente las imágenes de sus propios padres.

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En los estudios recientes se propugna que, en cuanto que queda embarazada una mujer, sin quererlo ni buscarlo, le acuden a la mente las imágenes olvidadas de su infancia: cómo fue criada ella, la historia de sus deseos de maternidad desde que jugaba con las muñecas, los conflictos pendientes con sus propios padres. Todo ello se conjunta con los planes de crianza de su nuevo hijo, a quien va notando cada vez más en su tripa. De ahí que el equilibrio que logra la madre gestante va a ser reelaborado y continuado en el puerperio. Sigue leyendo

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DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Frecuentemente el psicoanalista interviene en situaciones que parecen retrotraernos a otras épocas, a otros lugares, a otros códigos de relación y de conducta. Realmente, en el psiquismo así sucede.

Las relaciones de pareja entre hombre y mujer están inmersas en la dinámica, los lenguajes y la lógica de las pulsiones. Éstas a su vez son la traslación en el terreno psíquico de las necesidades corporales, que suponen un incesante trabajo de elaboración, representación y sublimación de las mismas, tanto en la historia de la evolución humana como en la del psiquismo individual.

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Cuando el bebé no accede a la madre en la medida en que la necesita y desea, la odia intensamente. Normalmente este odio queda neutralizado por el amor y gratitud hacia ella, pero no siempre se culmina éste proceso con éxito. Por muy diversas razones como en las experiencias de necesidad insatisfecha, abandono, distancia o incomunicación, la representación en su psiquismo inconsciente tanto de ella como de todas las mujeres puede contener éstos sentimientos de odio no neutralizado, deseo de venganza, posesión violenta y deseo de sometimiento que se podrán actuar cuando sea adulto e inicie una relación.
Si la mujer accede a sostenerla y no pone límites más pronto que tarde, se verá involucrada en una espiral de maltrato de la que le resulte muy difícil salir y que en demasiadas ocasiones culmina con la muerte de ésta a manos de aquel.

Ella contribuye a ello si no ha establecido identificaciones correctas en su niñez que den consistencia a su personalidad, ha tenido traumatismos, tiene áreas de minusvaloración, de confusión de identidad o sentimientos de culpa, y puede resultarle extraordinariamente difícil salir de esta espiral donde el miedo, la duda y la confusión la paralizará.

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El maltratador la situará en el centro de su universo y esto la hará creer que es amada, pero esto no es más que una faceta del conglomerado de otras violentas emociones donde prevalece el odio, la necesidad brutal y el deseo de venganza.

Se requerirá de un trabajo terapéutico sobre estas poderosas fuerzas inconscientes para salir de esta espiral de daño psíquico incontrolado.

Carmen Monedero Mateo