DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. “SER UNA MUJER, TENER UN LUGAR EN LA SOCIEDAD”

¿Por qué a finales de la Edad Media, surge en el juego del ajedrez la figura de la Dama (Reina) con un extraordinario poder de movimientos? El ajedrez, juego de estrategia y táctica militar, es importado a la Península Ibérica por los árabes allá por el siglo VIII. La hipótesis barajada en torno a la aparición de esta pieza y su poder en el juego, se fundamenta en la relevancia, dentro del contexto socio-político del país, que adquieren en esta etapa de la historia, mujeres como Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla e Isabel I de Castilla. Extiende también  sus ramificaciones al ámbito religioso al surgir el culto a la Virgen María a finales del siglo XIII en la  zona de la Provenza.

Mi reflexión pretende abordar  la relación existente entre  aquello que acontece en una sociedad determinada, en una época determinada, y el papel que en ese momento se otorga a la mujer.

Como demanda de instituir un día para reclamar por derechos civiles, políticos y económicos de todas las mujeres, se eligió  el día 8 de Marzo como Día Internacional de la Mujer, para honrar a un grupo de trabajadoras estadounidenses que en 1857 ocuparon una fábrica textil en Nueva York,  exigiendo igualdad salarial y jornada laboral de 10 horas. Como respuesta, los dueños de la planta textil provocaron un incendio ocasionando la muerte de bastantes de las mujeres allí encerradas.

Con la instauración de este día, se intenta focalizar la atención y la reflexión de todos los ciudadanos, tanto  hombres como mujeres, sobre la figura de la mujer,  las conquistas sociales conseguidas, las desigualdades existentes todavía y que varían en función de las diferentes culturas, así como la  contribución de la mujer a  la civilización y dominio de la naturaleza.

La mujer, admirada o degradada, fuente de atracción y de repudio, protectora y protegida, enigmática y controvertida  para el hombre y para ella misma, encierra en su esencia de mujer aquello que la convierte en tal, cuyo descubrimiento y desarrollo atraviesa escollos y dificultades hasta llegar a manifestarse en todo su esplendor.  La identidad de la mujer diferente de la del hombre y por ende su papel en la sociedad sujeta a los avatares de una sociedad marcada  a lo largo de los tiempos y civilizaciones por el sello de lo masculino.

Image

Dentro de la extensa obra psicoanalítica, Sigmund Freud trata en diferentes momentos esta problemática. Obviando algunos aspectos que tienen que ver con la época y sociedad donde vivió, capta, con su agudo ingenio la esencia del problema de lo femenino. En su texto de 1932 titulado “La feminidad” nos habla, no de lo que es una mujer, sino de cómo llegar a serlo  más allá de la biología, es decir, del trabajo psíquico que debe emprender la niña para convertirse en una mujer y también nos dice  que lo tiene difícil, más difícil que el niño. Esta dificultad  parece haberse  extrapolado al ámbito social.

De forma simple y abreviada, diré que el acceso a la identidad femenina y masculina, se juega en lo que desde el Psicoanálisis se denomina “Complejo de Castración”, dentro del cual se desarrolla la problemática edípica; la palabra “complejo” es utilizada para dar cuenta de la complejidad  y riqueza de los procesos psicológicos que se dan en esta etapa de la vida infantil y cuyo destino final culminará en la diferencia de los sexos, en ser mujeres y ser hombres. Destino de la humanidad atravesado por la sexualidad.

La niña desde su nacimiento ha tenido como primer objeto de amor  la madre, es decir, a una mujer. Para constituirse ella también en una mujer tiene que renunciar a su deseo por la madre y dirigir su atención y deseo hacia el padre-hombre, pero  ¿cómo tiene lugar este viraje? Desde luego no de forma uniforme y tranquila, todo lo contrario.  El niño está sujeto a otros avatares, igual de complejos pero distintos.

El trabajo psíquico que debe de realizar la niña para constituirse como mujer, implica un cambio en su objeto de amor y deseo inicial, cosa que no ocurre en el varón, cuyo objeto de amor y deseo primario en la infancia (la madre-mujer) persistirá en su etapa adulta. Es a través de la decepción de la niña por la madre, al no poder complementarla, que la niña renuncia a esta empresa, identificándose con la madre-mujer, para obtener del hombre  aquello que colme su falta y deseo.

El origen de lo femenino echa sus raíces en la falta ,  y en la espera, lo femenino parecería  desde este punto de vista, exento de atractivo ya que remite continuamente a ambos sexos a lo incompleto, siendo tentador, entonces, colocar únicamente en la mujer esos aspectos, dibujando, de esta manera, una sociedad categorizada en términos de seres completos e incompletos, superiores e inferiores, aboliendo las diferencias que entraña la asunción de ambas identidades, masculinas y femeninas , ninguna de las dos exentas de lo incompleto .

Las reivindicaciones de las mujeres en la sociedad han denunciado y siguen denunciando esta dinámica social establecida. No todos los movimientos feministas han ido en la dirección de reclamar el estatus de que hombres y mujeres somos iguales pero  diferentes en nuestra identidad sexual, no por ello superiores o inferiores. Para algunas mujeres reclamar esta igualdad se ha basado en renunciar a lo femenino de la mujer para   tratar de ser como los hombres, adoptando  en su lucha el mismo papel  que rechazaban.

los-ojos-de-la-nic3b1a-afgana-sharbat-gula-1984-steve-mccurry

Otros movimientos, por el contrario, han ido consiguiendo poco a poco con la denuncia, el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo, ir cambiando la situación social de la mujer, lo que a su vez ha repercutido en una valoración de lo femenino por ambos sexos. Con el descubrimiento de la píldora anticonceptiva en la segunda mitad del siglo pasado, a mi modo de ver, se produce un avance importantísimo, al conquistar la mujer el control de su propio cuerpo, al desligar el disfrute de su sexualidad de las funciones de reproducción. Puede elegir tener hijos o no tenerlos, dedicar su tiempo a otros intereses e inquietudes,  tiempo en muchos casos, antes dedicado exclusivamente a la función materna. Lo femenino se configura a partir de este momento, de múltiples facetas.

Desgraciadamente, esto no ocurre en todas las culturas. Únicamente en las sociedades más evolucionadas, la mujer  ha entrado, está todavía entrando, a participar con fuerza en el juego de la vida, desplegando su potencialidad de movimientos como la figura de la Dama en el juego del ajedrez. Los ajedrecistas saben que cuando la Dama es aniquilada, la partida tiene todos los visos de perderse.

María Luisa Vidania

 

 

*Imagen. Steve Mc Curry (Mujer Afgana)

Anuncios