HAY QUE ESCUCHAR A LOS POETAS

“En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…… ¿Qué no quieres acordarte? ¿Pero, por qué…? no me dejes con la intriga….yo quiero ir a ese lugar, quiero conocer a ese hidalgo….

– Ah! que ya no vive.

– ¿Cómo… ¿que no vivió nunca?… ¿que es ficción?………

– Uhmmm….eso ya es otra cosa…. tendré que buscarlo en los libros.

 

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Sí, ellos; mis amigos. No, mejor dicho; mis compañeros. Van conmigo adonde yo quiera. Me hablan, me muestran el mundo. A veces los trato un poco mal, los doblo, los pintarrajeo, hago señales… incluso escribo en los márgenes, pongo signos exclamatorios cuando no estoy de acuerdo con lo que dicen o cuando quiero dejar una marca profunda en lo que dicen…bueno, pues a pesar de todo, siempre están ahí. ¿Sabes? a veces parece que me están hablando a mí. Cuentan cosas que también a mí me han pasado. Uff, ¡que tranquilidad!, cuando puedes identificar tus propios problemas con los de otros. Bueno, no te diré más que en alguna ocasión ha sido ahí, en el libro, donde he encontrado, si no, la solución…sí, un camino por el que transitar hasta llegar a ella. Lo que te digo… ¡anda que no le debemos gratitud a los libros!

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