UN APUNTE SOBRE LA SEXUALIDAD Y EL PSICOANÁLISIS HOY

Paradójicamente desde ciertos niveles de la sociedad, se atacó y se ataca al psicoanálisis por su intensa vinculación con la sexualidad cuando en realidad la genialidad de Freud consistió en un doble golpe maestro: el primero en sacar a la sexualidad del animalismo, de lo puramente  biológico reducido a un encuentro de dos genitales, creando la noción de psicosexualidad que otorga gran valor a la riqueza de las fantasías, de las construcciones y creaciones psíquicas presentes en todo individuo precisamente para poder entender su sexualidad.

freud

Este intento de traducción de sensaciones corporales en representaciones psíquicas, llamado pulsión, se da desde los inicios de la vida. Las primeras  representaciones, evidentemente, las brindará la madre hasta que el psiquismo infantil vaya adquiriendo autonomía que van de lo más simple a lo más complejo. A partir de este primer intercambio, de una primera vivencia de satisfacción, el ser humano irá elaborando hipótesis sobre lo que le ocurre en relación con la diferencia de sexos y lo que también se da, en otra escena llamada escena primaria, equivalente al enigma que constituye lo que pasa detrás de la puerta de la habitación parental, entre los padres que a la vez le cuidan y le excluyen a uno.

Hoy en día, lejos de la sociedad victoriana que imperaba en los tiempos de Freud, si bien muchos desarrollos siguen vigentes, es necesario adaptarlos a los tiempos modernos. De hecho, vemos una sociedad donde la comprensión de un abanico de formas de sexualidades sacadas del escondite ha variado. Pensemos un instante solo en dos hechos a modo de ejemplo: la liberación de la mujer que la sacó de su papel ceñido a una función reproductora, la homosexualidad hondamente investigada también fuera de la desagradable conexión perversa.

Hoy creo que soplan aires de excitación excesiva. Es apretar un botón y tener todo sobre sexo, todo sobre pornografía. Abundan los programas de telerealidad, y la enigmática sexualidad de los tiempos freudianos se ha tornado un asunto público con muchas consecuencias posibles de las cuales resaltaré: la dificultad de poder unir el deseo con la ternura o el amor. Encontramos entonces personas que no logran comprometerse, que se alejan de los vínculos emocionales; personas que por este mismo motivo pueden caer en un sexo vivido como acto impulsivo limitado a la descarga, como si, a veces,  de una adicción se tratara.

Martina Burdet Dombald.

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