“JE SUIS”: ACERCA DEL FANATISMO Y LA INTOLERANCIA CRIMINAL

“Quien persigue un ideal y supuestamente cree haberlo alcanzado, justamente por ello tiende a ir más allá de él. … (Y generalmente cae al vacío)”
F. Nietzsche: Aforismos –132. (Edit. Edhasa)

El fanatismo, la intolerancia y el odio hacia “el diferente” y/o “lo diferente” y hacia la sociedad democrática, en general, está creciendo en muchas áreas geográficas del mundo. Es un hecho real y para nada producto de la imaginación. Las noticias recogidas en la prensa internacional lo acreditan. Desde los lamentables acontecimientos del 11-S y del 11 M, hasta la masacre indiscriminada reciente donde murieron más de 132 niños en una escuela de Pakistan a manos de fanáticos talibanes y el asesinato de 12 humoristas de la revista satírica francesa Charlie Hebdo hace una semana causada por dos fanáticos yihadistas.

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La intolerancia criminal se extiende a nivel planetario, vislumbrando posiciones contrarias a la globalización de los derechos humanos y a los valores democráticos. Intolerancia criminal que coincide con un resurgimiento de fundamentalismos e integrismos (religiosos, políticos, ideológicos y económicos) a gran escala que amenazan con dar al traste las grandes conquistas democráticas y sociales de la historia de la humanidad. Sigue leyendo

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USTED Y YO, ESOS DISCAPACITADOS

(En conmemoración al Día de la Discapacidad, el pasado 3 de Diciembre.)

En su trabajo sobre “La negación”, dice Freud en 1925 que :

“…con ayuda de la negación es enderezada solo una de las consecuencias del proceso represivo, a saber, la de que su contenido de representación no llegue a la conciencia. De ahí resulta una suerte de aceptación intelectual de lo reprimido con persistencia de lo esencial de la represión.”

La negación como mecanismo de defensa es universalmente utilizado frente a la angustia o el dolor que representa para el individuo la aceptación de determinadas verdades como la muerte, el envejecimiento y la discapacidad pero finalmente, no podrá prosperar y su contenido llegará de una u otra forma a la conciencia.

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Anteriormente, en 1917, en su obra “Duelo y melancolía”, Freud ya había descrito el trabajo psíquico que suponía para cualquier individuo la aceptación de las pérdidas a las que está inevitablemente abocado a lo largo de su vida, ya sea de seres queridos, o de capacidades o funciones anteriormente incólumes. El individuo puede abordarlas enfrentándose a ellas o negándolas. Si escoge el primer camino, deberá realizar un proceso jalonado en etapas nítidas como la tentación de negar la pérdida, la rabia y desesperación por lo sucedido, la aceptación del dolor emocional y la negociación de un nuevo contrato con la realidad. Este difícil y doloroso trabajo emocional es necesario para poder conservar la salud psíquica, pues las demás alternativas, especialmente la negación, conducen a un menoscabo del equilibrio previo, a un camino sin salida. Sólo después de este trabajo de duelo, puede el individuo generar otras opciones que compensen la pérdida anterior.  Sigue leyendo

EL SÍNDROME ALIENACIÓN PARENTAL; UN PROBLEMA SIEMPRE ACTUAL

El Síndrome de Alienación Parental (S.A.P.) hace referencia a una forma de maltrato a los menores, quienes no pueden dejar de ver en sus padres la garantía de seguridad y bienestar para su desarrollo frente al mundo exterior. En un proceso de separación legal, ambos progenitores pueden utilizar a los hijos como “armas” para dañar al cónyuge, sin percatarse que no sólo infligen daño a la ex pareja, sino también a los niños.

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En estas circunstancia se suele utilizar información, no pertinente , que es falsa o que está manipulada por un adulto, con la finalidad de obtener una respuesta específica, por parte del hijo en su propio beneficio. En la mayoría de los casos, las consecuencias para los pequeños pueden llegar a ser irreversibles si no son oportunamente tratados por especialistas. También debe atenderse a quien ejerce este maltrato (padre o madre), pues o tiene miedo de perder o ya perdió el límite entre una batalla legal y el daño que puede provocar en sus hijos, al utilizarlos como “elementos de guerra”. Sigue leyendo