DE AGRESIONES

Cuando uno está en la consulta con un paciente delante, tarde o temprano, va a tener que ayudarle a enfrentarse con su propia agresividad. Reconocerla, comprenderla es parte fundamental del trabajo de un psicoanalista porque si bien la agresividad es fuente de vida, necesaria para la supervivencia, para la defensa de ideas y posicionamientos, también es verdad que a menudo genera culpabilidad y es al final fuente de conflicto personal o con los otros.

MUCHACHA VENTANA DALI

Últimamente tengo la impresión de que vivimos rodeados de pautas morales que ejercen una presión sobre nuestros propios conflictos personales impidiendo que éstos salgan a la luz. Es fácil en estos días confundir la censura personal con la censura que ejerce el mundo de afuera. Vivimos rodeados de supuestas formas ideales de vivir que nos coartan la búsqueda de una forma genuina de pasar por el mundo. Sigue leyendo

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DIFICULTADES ESCOLARES EN LA PUBERTAD

La pubertad sobreviene en torno a los diez-trece años de edad, poniendo fin al período infantil. Con la llegada de la pubertad se dan los primeros signos de cambios hormonales y emocionales, siendo éstos últimos los que en ocasiones dan lugar a reacciones intensas, impredecibles e incontrolables, que llegan a asustar tanto al púber como a la familia y a la escuela. Son cambios que pueden mostrarse a través de la rebeldía o de la inhibición

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Las manifestaciones variarán en función del nivel de maduración que el púber haya podido ir alcanzando  a lo largo del período infantil. Cuanto mayor sea la dependencia de los padres, más convulsamente será vivida esta nueva etapa y más proclive será el o la púber a las descargas motrices presididas por la impulsividad.

Un mayor nivel de desarrollo psíquico le permitirá echar mano de aptitudes personales como la cognición, la memoria, la tolerancia a la frustración, la conciencia de sí mismo y la capacidad para diferenciar entre fantasía y realidad o entre pensamiento y acción.  En cambio, aquel que permanezca muy apegado a su entorno y a lo real, necesitará reivindicarse como sujeto independiente, la mayoría de las veces fracasando en los estudios, no sólo como una forma de rebeldía, sino también de hacer saber a su entorno que algo no va bien internamente.

Con frecuencia encontramos en la práctica clínica que a estos púberes se les tilda de vagos o incapacitados intelectualmente… cuando lo cierto es que, en la mayoría de las ocasiones, lo que esconde su fracaso escolar son vivencias depresivas no elaboradas suficientemente.

ELSA DUÑA