PIERRE MARTY, LOS SUEÑOS DE PACIENTES SOMÁTICOS Y LA APM

Pierre Marty (1918-1993) ha sido una figura del psicoanálisis francés muy ligada a la formación de la Asociación Psicoanalítica de Madrid. Bastantes analistas en formación acudían desde Madrid a su clínica de la Poterne de Peupliers en la Ciudad Universitaria, y podían presenciar las primeras entrevistas que realizaba Pierre Marty. Distintos médicos de París remitían allí a sus pacientes somáticos, y, tras la discusión de las primeras entrevistas con el paciente se decidía cuál era la mejor forma de terapia psicosomática que estaba indicada así como sus características. En las entrevistas de Pierre Marty nuca faltaban las preguntas sobre aquello que soñaba el paciente, sin que su relato llevara a ninguna interpretación al estilo clásico, sino más bien a saber cuál era el tipo de función onírica con la que el paciente funcionaba. No es extraño que un psicoanalista español como Jaime Tomás, formado en Argentina a la sombra de Angel Garma y su teoría diferente sobre los sueños, terminara su vida siendo un partidario de las ideas de Pierre Marty sobre la mentalización en psicosomática.

images-152

Algunos enfermos somáticos sueñan y atestiguan sobre sus sueños. Otros parece que no sueñan o, al menos, no dan cuenta de su vida onírica. Para Pierre Marty, el tratamiento de un paciente afecto de una enfermedad somática no se confunde con un psicoanálisis. Sigue leyendo

LOS SUEÑOS AL ALCANCE DE TODOS (*II)

Misterioso fenómeno el del apresurado olvido de los sueños. ¿Deseo de ver fracasar a un ser querido? ¿Desear una relación sexual con un jefe odiado? ¿Suspender un examen? ¿Qué persona podría vivir tranquila al entender que alberga en lo profundo de su alma deseos de tal calibre? Para protegernos de todas estas ideas y de los sentimientos que acarrearía, disponemos de defensas.

Mientras dormimos, también descansan las defensas que separan a esas dos modalidades de pensamiento. Con las defensas relajadas, todo lo inconciliable se abre paso en la mente, y encuentra un descanso diario para descargarse en nuestra conciencia dormida. Durante ese tiempo, todo un enjambre de sentimientos e ideas, salen a tropel, agobiados, como si hubieran estado encerrados en un armario durante horas.

marketing-en-sueños

El objetivo final del aparato psíquico es tratar de procurar la armonía de todo un sistema, dando forma y modulando, en este caso al contenido del sueño, para que nos permita seguir durmiendo. Si bien salen a airearse (descargarse) todas esas ideas, también es verdad que salen con un disfraz (censura). Por otro lado, las defensas, recelosas del despertar y por tanto de provocar angustia y desazón, se afanan en borrarlo todo para que no nos atormentemos.

El sueño tiene mucho que ver con lo artístico, donde nunca nada es tal y como lo vemos. El sueño es una creación de quien sueña.

Trataré de explicar dos mecanismos básicos en la formación de sueños: la Condensación y el Desplazamiento.

La Condensación es al sueño como la metáfora y la metonimia a la poesía: es otorgar un significado diferente a una cosa, pero siempre relacionado por alguna idea/asociación. La condensación recoge varios contenidos o significados en uno solo.

Por ejemplo, el soñar con reyes puede ser una manera enmascarada de representar a los padres y, a la vez, una forma de representarse a uno mismo de manera idealizada. Otro ejemplo, soñar con pistolas y espadas, que para algunos soñantes podrían representar la fuerza de un pene, pero también el poder, la agresión… Es importante señalar, que los sueños, son siempre creaciones personales únicas y no es posible establecer una lista de significados universales. Aunque aquí trate de dar ejemplos sencillos, al final sólo se puede validar durante la sesión psicoanalítica esta transformación realizada por el soñante.

El otro mecanismo para la formación de sueños es el Desplazamiento: las ideas en forma de imágenes campan a sus anchas durante el dormir, desligadas de las emociones que suscitan. Así, algo que aparece como un detalle banal del sueño puede ser un punto de alta intensidad emocional.

Los sueños discurren en un idioma distinto del que utilizamos normalmente. La poesía y el arte en general están más familiarizados con los procesos de condensación y desplazamiento, mecanismos básicos de formación de sueños. En el sueño, el orden del espacio y del tiempo está alterado. Hay pocas reglas fijas, por eso Freud nos dirá que sólo en el contexto de una relación terapéutica nos es lícito interpretar un sueño. Además, se trata de un contenido velado a la conciencia, y es que por algo será. Se trata de material altamente inflamable que conviene manipular en un entorno protegido.

La herramienta básica es la interpretación. La interpretación es un acercamiento a una posible comprensión que nunca puede ser completa, es una forma de desplegar un significado de todos los posibles. Siempre revisable o reinterpretable. Interpretación como una partida de golf, donde se van haciendo sucesivas aproximaciones.

Muchas de las cosas más importantes de la vida no podemos hacerlas solos, y aquí otra vez, la ayuda del psicoanalista nos va a permitir acercarnos a una cierta comprensión de un sueño, a la traducción de un lenguaje que es tan familiar como ajeno. Si al final el psicoanalista es el intérprete, cuantas más sesiones tengamos, más nos adentraremos en la comprensión del singular idioma de los sueños.

Cecilia Caruana

PSICOSOMÁTICA PSICOANALÍTICA (I)*

Hay corrientes científicas, filosóficas y religiosas que hacen una separación radical del soma y la psique, del alma o espíritu y el cuerpo. Sin embargo, el conocimiento popular abunda en innumerables ejemplos que dan cuenta de una unión, de una continuidad, entre los fenómenos mentales y corporales que apunta a una visión más monista, más integrada. Es muy frecuente que atribuyamos malestares corporales a ciertos estados de ánimo e incluso ¿quién no ha oído decir a una madre o incluso a su propia madre: “¡Hijo me vas a matar a disgustos!”? dando por supuesto que los efectos de ciertas actitudes en el otro o ciertas emociones tienen mucho que ver con el funcionamiento de nuestro cuerpo. Efectivamente, aunque podamos distinguir entre fenómenos somáticos y fenómenos mentales, en la realidad, ambos pertenecen a una unidad psicosomática.

El psicoanálisis nace en esta encrucijada de fenómenos mentales y somáticos. Como voy a desarrollar más adelante, respecto a las primeras necesidades,  Freud define la pulsión como la demanda de trabajo mental que impulsan nuestras excitaciones orgánicas. Es decir el psiquismo surge y se desarrolla en primer lugar, al servicio de la satisfacción de nuestras necesidades básicas y sólo posteriormente cuando éstas están aseguradas surge el arte, la filosofía, la cultura, etc. Ya decían los latinos: “Primum vivere, deinde filosofare”.

man at beach anadl

Así pues, el psicoanálisis se ocupó desde el primer momento de esta unidad psicosomática y en el curso de su desarrollo, tanto en la obra de Freud, como en autores posteriores,  aparecieron una serie de patologías que también daban cuenta de ella.

Debido, precisamente, a la enorme variedad de las problemáticas que presentan estos pacientes, me gustaría hacer algunas aclaraciones desde el punto de vista de la psicopatología enriquecida por la psicosomática y la clínica que se desprende de ella. Durante mucho tiempo se ha hablado de pacientes mentales, pacientes psicosomáticos y pacientes somáticos. Lo que llamábamos pacientes psicosomáticos eran un tipo muy especial de pacientes cuya conflictiva mental daba manifestaciones corporales. Se entendía que la psicoterapia podía beneficiar a estos pacientes. Hubo toda una serie de psicoanalistas que incursionaron en este terreno con mayor o menor fortuna. La Escuela de Chicago, con Dumbar y Alexander como exponentes más conocidos, describió una serie de perfiles psicológicos que daban con mayor frecuencia algún tipo de somatización. Fenichel habló de la neurosis de órgano, Ángel Garma escribió un tratado sobre las cefaleas y otro sobre las úlceras gastroduodenales, etc. Pero a mi modo de entender, Freud fue el primer psicosomatólogo de orientación psicoanalítica. Es muy interesante hacer un seguimiento del desarrollo de la investigación sobre estas patologías. Lo que se ha venido a demostrar es, la enorme complejidad y variedad de estos cuadros así como las posibilidades que las distintas técnicas psicoterapéuticas tienen para ayudar a estos enfermos.

Para orientarnos en esta variedad y complejidad, hace tiempo que me he hecho una especie de guía que se compone de tres tipos de pacientes que presentan algún tipo de expresión somática de su problemática mental y que desarrollaré en tres artículos sucesivos.

La primera familia la constituye la histeria de conversión o los síntomas de conversión histérica. Hace ya más de un siglo que Breuer y Freud escribieron “El mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos”.

FREUD

En este trabajo se da la primera explicación de los síntomas de conversión característicos de la histeria; explicación que atribuía el síntoma orgánico de la histeria a una excitación no descargada que producía posteriormente y en diferido una excitación corporal, una  inervación somática. Desde este punto de partida Freud siguió investigando y en los historiales clínicos de esta misma publicación se puede ir viendo como cambia su criterio sobre la causa de estos trastornos, pues al principio los atribuyó a excitaciones excesivamente intensas  que habrían ocurrido en la vida real de las pacientes; por ejemplo una seducción, un abuso sexual, que habrían producido un trauma psíquico y posteriormente piensa que tal excitación no había existido más que en el psiquismo de la paciente; fruto de sus propios deseos que chocaban con las propias prohibiciones y censuras, lo que originaba un conflicto psíquico. Así pasa de la teoría del trauma a la teoría del conflicto intrapsíquico, “De lo insoportable a lo inconciliable” (Alarcón, F.J. 1985). En un segundo momento, descubre que el síntoma de conversión es la expresión de un conflicto al interior del psiquismo y de alguna manera se encarga de representarlo dramáticamente en el cuerpo. Por ejemplo, una paciente que hubiera dado la mano al hombre prohibido podía sufrir posteriormente trastornos como parálisis o dolores en esa misma mano. Otra paciente podía tener mareos o náuseas en relación con esa excitación sexual. Este conflicto estaría integrado por un deseo no aceptado por la moralidad o ética del paciente y, como no puede eliminarlo, lo reprime. El cuerpo se convierte así en el escenario del conflicto.

La técnica psicoanalítica se fue desarrollando en el tratamiento de estos pacientes,  luego se fue extendiendo al resto de las neurosis y posteriormente a las patologías más graves.

La técnica psicoanalítica ayuda al paciente a ir a la raíz del conflicto recuperando lo reprimido para que el paciente pueda reconciliarse con sus propios deseos inconscientes y tramitarlos y elaborarlos de una manera saludable.

Francisco Javier Alarcón Prieto

(I)*Esta serie de PSICOSOMÁTICA PSICOANALÍTICA se compone de cuatro entradas (posts) que irán apareciendo en las próximas semanas. Publicamos la primera. Atentamente.

Follow us!