MARGARET LITTLE Y WINNICOTT

Con cuarenta y ocho años de edad, trece años después de haber buscado por primera vez ayuda psicológica, Margaret Little consultó a Winnicott. En una de las primeras sesiones sintió con desesperación que nunca lograría que la entendiera. Recorrió la consulta intentando encontrar un medio de comunicación y se lanzó sobre un florero con lilas blancas, lo hizo trizas y lo pisoteó.

Winnicott salió de la habitación y regresó al terminar la hora. La encontró ordenando el revoltijo y exclamó: “Podía suponer que haría eso más adelante”. Al día siguiente una réplica exacta reemplazaba al florero. Unos días después Winnicott le dijo que había roto algo valioso para él.

Winnicott

Unas semanas más tarde, durante toda una sesión, se apoderaron de ella unos espasmos de terror. Little se aferró con firmeza a las manos de su analista hasta que se liberó de los espasmos. Al finalizar Winnicott le dijo que estaba reviviendo la experiencia de su nacimiento y le sostuvo unos minutos la cabeza. Little lo rememoró después como el “nacimiento a una relación”, a través de sus movimientos espasmódicos. Nunca más volvió a experimentar esos espasmos. Sigue leyendo

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