USTED Y YO, ESOS DISCAPACITADOS

(En conmemoración al Día de la Discapacidad, el pasado 3 de Diciembre.)

En su trabajo sobre “La negación”, dice Freud en 1925 que :

“…con ayuda de la negación es enderezada solo una de las consecuencias del proceso represivo, a saber, la de que su contenido de representación no llegue a la conciencia. De ahí resulta una suerte de aceptación intelectual de lo reprimido con persistencia de lo esencial de la represión.”

La negación como mecanismo de defensa es universalmente utilizado frente a la angustia o el dolor que representa para el individuo la aceptación de determinadas verdades como la muerte, el envejecimiento y la discapacidad pero finalmente, no podrá prosperar y su contenido llegará de una u otra forma a la conciencia.

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Anteriormente, en 1917, en su obra “Duelo y melancolía”, Freud ya había descrito el trabajo psíquico que suponía para cualquier individuo la aceptación de las pérdidas a las que está inevitablemente abocado a lo largo de su vida, ya sea de seres queridos, o de capacidades o funciones anteriormente incólumes. El individuo puede abordarlas enfrentándose a ellas o negándolas. Si escoge el primer camino, deberá realizar un proceso jalonado en etapas nítidas como la tentación de negar la pérdida, la rabia y desesperación por lo sucedido, la aceptación del dolor emocional y la negociación de un nuevo contrato con la realidad. Este difícil y doloroso trabajo emocional es necesario para poder conservar la salud psíquica, pues las demás alternativas, especialmente la negación, conducen a un menoscabo del equilibrio previo, a un camino sin salida. Sólo después de este trabajo de duelo, puede el individuo generar otras opciones que compensen la pérdida anterior.  Sigue leyendo

VIOLETTE

Martin Provost, el director de “Violette”, rescata en algunas de sus películas a personajes importantes que fueron relegados al olvido o permanecieron en el anonimato. En “Séraphine” (2008) siguió los pasos de una pintora autodidacta, mujer primitiva, desarraigada y enferma mental. Para crear sus cuadros, Séraphine se inspiraba en la naturaleza y en un aliento divino. La descubrió casualmente un marchante que, impactado por su talento, intento darla a conocer.

En esta línea de cine autobiográfico, el realizador francés rinde homenaje a la escritora Violette Leduc, nacida en Arras, Francia, en 1907 y fallecida en su casa de Faucon el 28 de mayo de 1972. Provost leyó un ensayo que Leduc había escrito sobre el personaje de Séraphine. Éste fue el motor que le impulsó a rodar esta película. “Violette” fija su mirada en episodios de la vida de la novelista, magistralmente interpretada por Enmanuelle Devos.

Comienza esta producción franco-belga en su refugio de Normandía durante la Segunda guerra mundial. El pasado se cuenta a través de las evocaciones de la protagonista sobre su azarosa vida. La película se estructura en capítulos que corresponden a los personajes que se fueron introduciendo y modificaron la trayectoria de Violette. Alterna citas literarias de la autora con metáforas que no han necesitado la letra para recomponer su vida en la pantalla. Metáforas visuales representadas en los espacios interiores y en el caminar de la protagonista por las calles de París, por escaleras y angostos pasillos y por los senderos del bosque. Caminos hacía la búsqueda de sueños, esperanzas, desafíos y para conjurar fracasos derivados tanto del amor como del mundo literario.

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