USTED Y YO, ESOS DISCAPACITADOS

(En conmemoración al Día de la Discapacidad, el pasado 3 de Diciembre.)

En su trabajo sobre “La negación”, dice Freud en 1925 que :

“…con ayuda de la negación es enderezada solo una de las consecuencias del proceso represivo, a saber, la de que su contenido de representación no llegue a la conciencia. De ahí resulta una suerte de aceptación intelectual de lo reprimido con persistencia de lo esencial de la represión.”

La negación como mecanismo de defensa es universalmente utilizado frente a la angustia o el dolor que representa para el individuo la aceptación de determinadas verdades como la muerte, el envejecimiento y la discapacidad pero finalmente, no podrá prosperar y su contenido llegará de una u otra forma a la conciencia.

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Anteriormente, en 1917, en su obra “Duelo y melancolía”, Freud ya había descrito el trabajo psíquico que suponía para cualquier individuo la aceptación de las pérdidas a las que está inevitablemente abocado a lo largo de su vida, ya sea de seres queridos, o de capacidades o funciones anteriormente incólumes. El individuo puede abordarlas enfrentándose a ellas o negándolas. Si escoge el primer camino, deberá realizar un proceso jalonado en etapas nítidas como la tentación de negar la pérdida, la rabia y desesperación por lo sucedido, la aceptación del dolor emocional y la negociación de un nuevo contrato con la realidad. Este difícil y doloroso trabajo emocional es necesario para poder conservar la salud psíquica, pues las demás alternativas, especialmente la negación, conducen a un menoscabo del equilibrio previo, a un camino sin salida. Sólo después de este trabajo de duelo, puede el individuo generar otras opciones que compensen la pérdida anterior.  Sigue leyendo

LA DISCAPACIDAD VISTA DESDE OTRO LUGAR

El gran avance que se ha dado en las últimas décadas en la atención de los discapacitados no debe hacernos olvidar que hay un aspecto desconocido relacionado con ellos de suma importancia, y del que no se habla. Me refiero a los sentimientos de los padres. Sentimientos variados y complejos en los que siempre está presente el sufrimiento; no es el único sentimiento pero siempre es muy intenso. Ser conscientes de este dolor y poder tratarlo debe ser una de las prioridades en la ayuda a los discapacitados. Supone una ayuda indirecta pero de enorme importancia pues afecta al entorno que les cuida. Ese dolor es un sentimiento, que debe ser reconocido porque si es negado las consecuencias para los padres, y en consecuencia para el hijo discapacitado, serán muy perniciosas.

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Ya en el embarazo los pensamientos de los padres sobre su futuro hijo siempre incluyen uno: ¿estará sano?. A veces, la discapacidad se descubre un tiempo después del nacimiento y el golpe emocional es mayor porque se daba por hecho que el hijo era normal. Así sucede también en los casos de niños que cuando son adoptados no presentan problemas aparentemente. Confrontados con el hecho de que el hijo es discapacitado, se inicia un complicado proceso en el mundo afectivo parental. Porque junto al amor, cariño, sacrificio y apoyo hacia ese hijo, pueden coexistir sentimientos de pena, culpa, desgracia, frustración, rabia, tristeza y depresión. Además de temores sobre su futuro: cómo se cubrirán sus necesidades tanto económicas como afectivas y quién le consolará cuando los padres no estén.

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DIA INTERNACIONAL DE LA DISCAPACIDAD: VIVIR CON DISCAPACIDAD

A partir de la tormenta emocional que supone la evidencia de que la vida nunca  será igual que antes debido a la pérdida de la movilidad, de la vista, de la audición o de que el bebé recién nacido se verá afectado por diversas deficiencias, el individuo y su familia se enfrentan a la necesidad  de redefinir la existencia de una forma enteramente nueva, de saber sobre la índole de lo sucedido, de cómo enfrentar el dolor de la pérdida  y de cómo minimizar el efecto potencialmente invalidante en todas las formas posibles.

Se abre así una lucha sin tregua en multitud de ámbitos, el primero de los cuales es la propia designación de sí mismo y de la nueva situación.

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Por eso la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad subraya en 2006 justamente que se trata de personas con discapacidad, no de discapacitados, es decir enfatiza el aspecto positivo de ser una persona entre personas con quien se comparten todos los ámbitos de la existencia.

Una de las primeras tareas  será pues  cambiar la designación negativa de discapacitado, de no enfatizar aquello que falta, estigmatiza y margina, instalándole en la diferencia y  el conformismo, sino de luchar por sostener, permanecer y participar en todo aquello que resulte posible y le haga igual entre iguales .

Lo que  el psicoanálisis  denomina metafóricamente castración debe ser entonces elaborado como todo ser humano  debiera hacerlo, sabiendo que es una etapa indispensable para edificar y adquirir posteriormente sobre terreno firme las bases de la propia potencia vital.

El equilibrio psíquico requiere así de lo que  Green denomina “el trabajo de lo negativo”, que pasa por el reconocimiento de lo  que se tiene, de lo que no se tiene, de lo que jamás se podrá tener y de lo que se podría llegar a tener con trabajo y esfuerzo.

La tarea de la persona discapacitada y de sus seres queridos transcurre así por éste duro trabajo de duelo por las cosas perdidas, pero también por la oferta de apoyo en momentos de flaqueza y por la estimulante, heroica y creativa tarea de  búsqueda de nuevas y sustitutivas oportunidades que esperan a que alguien las descubra y luche por ellas.

La constatación del amor y el coraje de los suyos después de la pérdida irreparable resulta así el mayor estímulo para no dejarse derrotar, para luchar hasta conseguir las mejores condiciones posibles en la existencia.

La inquebrantable decisión de sobrevivir, sobreponerse y seguir luchando es lo que ha permitido que personas con discapacidad como Miguel Ángel, Beethoven, Goya, Braille, Edison, Joaquín Rodrigo, Ray Charles o Roosevelt  nos hayan transmitido en su obra el legado de  su lucha.

Pedro Gil Corbacho.