JOSÉ RALLO Y EL PSICOANÁLISIS DE LOS SUEÑOS (*II)

El Dr. Rallo ha elaborado conceptos más complicados, como la existencia de un doble contenido latente en el sueño, en el que se recogen enfoques de escuelas más modernas. Si estudiamos las hipótesis científicas sobre el trabajo onírico, entenderemos más fácilmente que proponga esos dos contenidos:

1) El primero, el clásico, histórico, descrito por Freud, está constituido

por los pensamientos latentes, en los que confluyen los restos diurnos y los

deseos y recuerdos infantiles reprimidos. A él se accede a través de las

asociaciones que parten del contenido manifiesto, rehaciendo en sentido

inverso el camino seguido por el trabajo del sueño.

2) El segundo contenido latente nos remite a la estructura y al

funcionamiento actual del aparato psíquico, en el que se incluye la fantasía

inconsciente, las ansiedades básicas, las relaciones internas de objeto y los

mecanismos de defensa.

 La complementariedad y sincronicidad de la historia biográfica y de la estructura de funcionamiento puede hacerse patente en todo material onírico. Se trata realmente de dos perspectivas desde las que considerar un mismo sueño y la relación con el terapeuta. En el fondo “son dos aspectos de la forma de trabajar con los sueños que creo que, en mayor o menor medida, todos utilizamos y que pueden servirnos … como un motivo de reflexión sobre nuestra práctica analítica con los sueños” (Rallo, 1985).

Hay otro enfoque de gran utilidad clínica si uno lo entiende y se acuerda de él: Las imágenes oníricas tienen una doble vertiente: narcisística y objetal. Cada imagen 1) puede representar un aspecto del soñante, al tiempo que 2) constituye el punto de partida de las asociaciones que, a través de lo desconocido, conducen a los deseos inconscientes.

Un ejemplo en el que Rallo basa este enfoque es el siguiente: “En el seno de una relación transferencial positiva surge el siguiente sueño,soñado la víspera: <<Veo la cara de mi padre, y sus ojos eran como dos lucecitas que se encendían y se apagaban.»… La primera asociación que surge es la de que los ojos de la paciente eran iguales a los del padre … En esta imagen onírica de la cara del padre muerto, se condensa una representación objetal, ( referida a las relaciones de objeto, es decir, a las relaciones que el individuo establece con los demás significativos saliendo así de su estado narcisista ) el recuerdo de la cara del padre, y al mismo tiempo una representación narcisística de la paciente a través de la identificación con el padre por el parecido -igualdad para el inconsciente de los ojos”.

sueños

 En otro trabajo de los años ochenta, Rallo compara dos series de sueños en los que, alternativamente, aparecen figuras muertas como vivas, y figuras vivas como muertas. Interpreta que es la consecuencia de la acción vengativa de los muertos que aparecen como vivos, y el resultado de la acción agresiva del soñante sobre los vivos que surgen así como muertos. En los sueños de muchos de nosotros reaparecen algunas de las personas que hemos perdido, en ocasiones idealizadas pero otras con el carácter de objetos destruidos y dañados a los que se busca regresivamente.

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“PINOCHO, VAMOS A CONTAR MENTIRAS”

El terreno de los cuentos infantiles es el terreno de la fantasía, del soñar despierto, de la ilusión, en este ámbito cualquier historia es posible; los animales hablan y piensan, los objetos tienen vida, los sueños se tornan reales, y es que el ámbito del cuento está poblado de una realidad psíquica que necesita desmentir los límites: la ausencia, la muerte o las diferencias. Es el lugar de las creencias, de la ilusión.

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Las aventuras de Pinocho es un relato escrito por Carlo Collodi, el cual inicialmente consistió en entregas semanales que se editaban en un semanario romano dedicado a los niños en 1.881 y es en 1.883 cuando se publica la primera edición de la obra en un volumen.
Esta obra por su carácter universal y riqueza, ha trascendido y su carácter de difusión es permanente.
Leer Las Aventuras de Pinocho de Carlo Collodi, supone acercarse a un personaje complejo, diferente al de otros cuentos. Implica poner la mirada en el transcurso vital de un niño, con lo que conlleva el atravesar la situación edípica, la declinación de los deseos prohibidos, para poder transformarse en un niño con un padre que a su vez también se habrá transformado. El relato de Pinocho y Gepetto nos acerca una clave respecto a la pregunta por lo humano.

Trataré de considerar algunos aspectos de la historia que nos ayuden a entender el proceso de su transformación en niño, la importancia de la función paterna y el sentido que pueden tener las mentiras.
Sobre los orígenes: No nacemos Cromagnon
La historia de Pinocho literalmente comienza así:

Érase una vez…
-¡Un rey!- dirán en seguida mis pequeños lectores.
– No chicos, os habéis equivocado. Érase una vez un trozo de madera…

Cuando se inicia así la historia, el autor sustituye al rey por un pedazo de madera, entonces por asociación ya quedan enlazados de forma inconsciente rey y madera, aparece el deseo de que de ese trozo de madera surja el rey, esto supone la necesidad de una transformación. De esta forma podemos empezar a pensar que ya está en juego y puesta en escena la trama edípica.
No nacemos Cromagnon, ni tabula rasa, puesto que los recuerdos de nuestros padres y de nuestros antepasados están incluidos en nosotros.

Somos representantes de una historia, aunque no lo sepamos, y a partir de ella nos vamos a desarrollar.

 

Virginia Mora Febres